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Paraíso festival 2019

El Paraíso festival, celebrado el 14 y el 15 de junio en el Campus de la Universidad Complutense de Madrid ha sido un éxito de crítica y de público, con un total de 25 000 asistentes. El festival ofrecía casi un día completo de música, repartido entre el viernes y el sábado, y yo, hambriento de buena música, estuve en 22 de las 23 horas que duró. No me perdonaré jamás el haberme perdido esa primera hora del sábado.

Viernes

Empecé en el escenario Nido, centrado en artistas de la escena de Madrid. Abriendo la edición se encontraban Pedro D. y Suso Saiz con su proyecto Bcosof Live Remixes. Para los que no lo sepan, Bcosof es una plataforma dedicada a la música y al arte donde podemos encontrar obras de los dos músicos antes nombrados. Éramos todavía pocos los que nos sentamos, bajo el caluroso sol de Madrid, a escuchar esta peculiar sesión donde reinó, durante el comienzo, la música de Steve Reich (sonaron versiones de «Pulse-Sections I-X-Pulse» y «Music for 18 Musicians»). Durante el resto de la hora y media que estuvieron pinchando, nos deleitaron con temas como «Amitaba» de The Buddhist Monks, «Lights» de Catalynx y la muy hipnótica «A sort of Homecoming» de Paul Keeley. Un gran comienzo.

En el escenario principal, llamado Paraíso, empezaban seguidamente Maribou State, una de las actuaciones que más ganas tenía de ver. Con cuatro músicos sobre el escenario, arrancaron con «Feel Good», y ya para el segundo tema, la magnífica «Nervous Ticks» se les sumó la cantante Holly Walker. Los temas de Portraits y de Kingdoms in Colour, fueron sonando poco a poco, entre ellos «Steal», «Kingdom» y las finales «The Clown», «Vale» y «Turnsmill». Me dejó un gran sabor de boca.

Me fui al escenario Club para ver la media hora final del live de Jacques Greene, que cuando llegué estaba en plena faena con su tema «Perlant». De su Feel Infinite de hace unos años, escuchamos, entre otros, el tema titular y «I Won’t Judge», que fueron muy bien recibidos por un público entregado. Terminó con su remezcla del «White Ferrari» de Frank Ocean. Toda su actuación tuvo muy buen sonido y me animó para el resto de la noche. Tengo que ver su live entero la próxima vez.

Mientras preparaban el escenario para el siguiente artista, aproveché para cenar, lo que me resultó bastante sencillo y rápido. Con una hamburguesa entre las manos y sentado, vi desde lejos el comienzo de la rapera (aunque sea algo más que eso) IAMDDB. Acompañada de un DJ, hizo botar a todos los que estaban en el Club. Cuando pude sumarme a la fiesta sonaba «Ooo», la muy bien recibida «Shade», «Moonlight» (en la que pidió a la gente que cantase el coro con ella), y «More». Para no ser mi rollo, me gustó bastante.

Sin moverme del escenario Club, esperé la llegada de Moscoman, uno de los platos fuertes de la jornada para mí. Empezó pinchando a sus paisanos de Red Axes con el tema «Phu Quok» y sus influencias árabes. Durante sus dos horas de sesión, pudimos escuchar la remezcla de Erol Alkan del «Cover Me» de Depeche Mode, el famoso «La Mezcla» de Michel Cleis Feat. Totó La Momposina, auténtico rompe pistas donde los haya. También hubo tiempo para producciones propias, como ese «Rubab», escrito junto a The Organism. En un momento hizo como si se fuera, pero solo iba a por más caña: tras el amago de irse, pegó un subidón que le ganó una buena ovación. Tras tanto electro con influencias árabes y disco raro, metió la parte acid de rigor y un tema algo flamenco, como diciendo: sé que estoy en España. Terminó, elegantemente, con una mezcla del «Sing it back» de Moloko con el «I Feel Love» de Donna Summer. Delicioso.

Salí corriendo para no llegar tarde al verdadero plato fuerte de la noche, Cerrone, y en la confusión perdí a mis amigos. Al menos llegué justo para el comienzo con «Back Track» y la famosísima «Love in C Minor». Fueron cayendo todos sus grandes éxitos: «Give me love», «Love is the answer», aunque con las voces pregrabadas ya que durante la primera parte de su actuación solo estaban sobre el escenario él y otro músico a las programaciones. Mientras sonaban «Rocket in the pockets» o «Strip-Tease» (tema que captura el tono lúdico festivo de su música, perfecta para películas eróticas setenteras) en las pantallas podíamos ver imágenes de Cerrone de actuaciones suyas de los setenta. Para «Je suis Music», por fin, salió una cantante que cantó varios temas entre ellos «Hooked on you» y la final «Supernature» en la que Cerrone se puso a la batería. La verdad es que esperaba mucho de su actuación y, aunque estuvo bien, solo los últimos quince minutos me hicieron vibrar.

Como a Talabot lo he visto varías veces (es bastante famoso en Milán), opté por Orpheus The Wizard (al que habíamos visto solo un rato en un Primavera Sound), cuya sesión estuvo complementada con unas visuales del sol saliendo sobre el mar que casaban perfectamente con su música. Bailamos el «Don’t Cry» de Andrey Subbotin, el «Freak Out» de Supadelics, «Butterfly Effect» de Cammel, «Standing in the Rain» de Don Raye, «Frogz Ov Gondwana» de River Yarra y un fantástico y tristemente olvidado «7 ways to Love» de Cola Boy. Acabó con una parte más dura, casi EBM por la que le estaré eternamente agradecidos. Bastante bien.

Y terminé la jornada con Kink. Aunque lo suyo no sea mi estilo favorito de música, su Boiler Room es absolutamente hipnótica y quería verlo, por fin, en directo. Armado con su teclado y algún otro cachivache, pudimos escuchar muchos de sus producciones como «Perth», «Raw», o «To Love You». El público estuvo tan entregado como él y como en la mayoría de sesiones en el escenario Club, sonó bastante bien. A las cinco y media cortaron el sonido y fue el momento de buscar a mis amigos y volver a casa. Había sido una gran jornada, y era difícil imaginar que la siguiente iba a ser incluso mejor.

Sábado

El sábado llegué justo para el comienzo del dúo español North State. Los hermanos Vehí acababan de publicar su disco Before the Silence, el día anterior y su actuación sirvió de perfecta presentación. Alternándose a las voces, tocaron los temas de su primer largo e incluso uno todavía no editado que dicen que es posible que regalen en septiembre. Terminaron con su éxito «PC Age». Bastante bien.

Me fui al escenario Manifesto, que sería prácticamente mi hogar durante el resto del festival y que consiguió juntar unos DJs bastante eclécticos que nos hicieron bailar y estar de muy buen rollo durante el resto del festival.

Pillé a Kalabrese ya empezado (nos perdimos unos 20 minutos), vestido como si se acabase de levantar de dormir la siesta y que estaba pinchando house. Empecé a mover el esqueleto y de pronto, para mi sorpresa, sonó el inmortal «The World is a Ghetto» de War, que fue seguido de un tema suyo, el «Dance Yourself Clean» y que nos puso a todos las pilas para el resto de la jornada. La gente bailaba muy animada para lo temprano que era (apenas las ocho de un soleado día) y no pudo resistirse a cosas como «Capriccio Italien Op. 45» de The Synthesizer, la fantástica remezcla de Joey Negro del «Spanish Hustle» de The Fatback Band, algún tema más salsero, housete con sonido noventa y una remezcla del «Girlfriend is Better» de Talking Heads. En la recta final, cogió el micro para cantar un tema y continuó su ecléctica selección con el «Pull Up To the Bumper» de mi querida Grace Jones y un tema de The Cure para terminar. Divertidísimo, de las mejores sesiones que vi durante el fin de semana.

Me quedé en el escenario Manifesto para seguir con Max Abysmal que nos sumergió en un mar de percusiones con «Africa» de Mr. Raoul K, seguido de Anatolian Weapons y su «A Strange light from the East» que fue mezclado con «Peru» de Alejando Castelli. Sonaron clásicos como «Cuando Brilla La Luna» de Morenas en la remezcla de Mr. Marvin y el «Oempa-Loempa» de Aquastep, ambos de aquel lejano 92, unos omnipresentes Red Axes con su «Kicks out of you», «Black Jaguar» de Alex Clavijo and Bassel Darwish, el new beat de Black Merlin y su «Burn It», entre muchos tremas que no logré reconocer. Pudimos escuchar también un tema de Avalon Emerson, su «One more Fluorescent Rush», el «Clean-Cut» de Juju and Jordash, al francés Bufiman con su «Running (The Chase)» y un fantástico final con el «Egyptian Disco» de DJ Disse y el ochenterismo del «Love in Motion» de 1000 Ohm. Bastante, bastante bien.

Y llegó el momento de volver al escenario principal para ver a Charlotte Gainsbourg. El año pasado vi un estremecedor directo de su madre Jane Birkin y estaba muy ilusionado también con este concierto. Sentada al piano comenzó con «Lying with you» y, tristemente, con bastante mal sonido. Hasta el tercer tema, la cosa no se arregló un poco, pero no terminó de sonar cómo debería. La genial «I’m a lie» fue seguida de «Heaven can Wait», «Sylvia Says», «Paradisco» y la famosa «Deadly Valentine». Me gustó mucho la puesta en escena, a base de unos marcos que ocupaban el escenario y tanto ella como la banda que la acompañaba estuvieron fantásticos, pena de sonido que no acompañó. El recuerdo al eterno Serge llegó con «Lemon Incest» que Charlotte grabó junto a su padre en 1984.

Volví al escenario Manifesto del que ya no me movería en toda la noche, para ver la mitad final de la sesión de Millos Kaiser, brasileño que haciendo honor a su nacionalidad estaba pinchando un tema de Jorge Ben cuando llegué. Fue otra sesión muy divertida donde sonaron «N-Haler» de Donnie Tempo, «Mongungi» de Maroochy Barambah, el «Sunshower» de Nami Shimada, «Space Sound to Dance» de Fernando Abreu, algo de techno pop en español que no logré reconocer y terminó con un clasicazo, el «Lindo Lago do Amor» de Gonzaguinha, hijo del mítico Luis Gonzaga. Muy bien, me apunto el nombre.

Y llegó el turno de uno de mis DJs favoritos, el sin par Motor City Drum Ensemble que reunió al mayor número de personas ese día en el escenario Manifesto. A mis acompañantes y a mí, nos costó un poco encontrar un buen sitio donde bailar sin molestias, pero en cuanto lo hicimos, disfrutamos mucho de su sesión. Escuchamos a The Beloved cuando hacían acid con su «Acid Love», un poco de disco con Midway y su clásico «Set It Out», y el «Disco Computer» de Transvolta, al genio de la guitarra Dennis Coffey con su «Wings Of Fire», el «Making Love Will keep you fit» de Brenda Harris, a Venus Dodson, colaboradora del gran Leroy Burgess con su «Shining». Después de tanto tema setentero, adelantamos un poco en el tiempo para llegar de nuevo a los noventa con el «Samba» de House of Gypsies, uno de los miles de proyectos de Todd Terry para retroceder de nuevo a los ochenta con Quango Quango y su «Love Tempo», y un poco más atrás de nuevo, con el space disco de Blush y su «Lift Off» y el disco de Hott City y su «Feeling Love». No puede faltar acid en una buena sesión y, por eso tuvimos al eterno Armando y su «Downfall», pero el que fue uno de los momentos de la noche, fue la versión en castellano del «I Feel Love» que fue cantada por toda la gente que estaba apiñada en el escenario. Muy bien, como siempre.

Mucha gente se fue a ver a Laurent Garnier al escenario principal, pero yo estaba en ese momento en otra onda, y lo que me apetecía era seguir con Antal, sin moverme del escenario Manifesto. Arrancó con una remezcla de Dimitri from Paris del «Needin’ U» de The Face Vs. Mark Brown and Adam Shaw y pronto nos puso a mil con el «Fire» de Osibisa, banda de la que somos muy fans. Volvimos a escuchar el «Spanish Hustle» remezclado por Joey Negro, y un poco de latin disco con la remezcla de Gerd Janson del «Heaven» de los Gibson Brothers. Entre los temas modernos, destacar el «Only Human» de KH (o Kieran Hebden, también conocido como For Tet). Viendo los rasgos de Antal y mientras sonaba el divertido «Disko-Kebap» de Urfalı Babi, nos preguntamos si tenía raíces árabes. Seguimos en Turquía con Nazan Åžoray y su «Halhal» para viajar a Italia con Walter Martino y su «What Love Can Do», parte de la banda sonora del film Parano. Más disco con Madleen Kane y su «Forbidden Love», Pockets y su «Come Go with Me», remezclado por el gran Joey Negro, del que sonó seguidamente «Till You Surrender», de su proyecto Prospect Park, seguido del «Starlight» de Index. Con el «Can’t Let Go» de la Chocolate Buttermilk Band me di cuenta de que quedaba poco para terminar, pero iba a darlo todo. Seguíamos con disco, con el «That’s all» de Ingram, y uno de los momentos de la noche, el «Stuff Like That» de Quincy Jones ya con sabor a final. Una sesión fantástica que solo estuvo un pequeño problema: un bajón de sonido en la hora final que felizmente fue solucionado.

Resumiendo, fue un fin de semana fantástico repleto de buena música. El festival tiene todavía que solucionar algunos problemas de sonido, especialmente en el escenario Paraíso, y encontrar una forma de no cortar las sesiones finales de forma tan brusca, pero en conjunto, para una segunda edición, todo estaba muy cuidado. Esperemos que el Paraíso nos dure más que a Adán y Eva.

François Zappa

Fotos: Paraíso Festival

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