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Entrevista a Stabbing Westward

por François Zappa

En los noventa, las bandas sonoras fueron uno de los lugares en los que descubrimos a algunos de los grupos que nos marcaron durante esos años. Uno de ellos fue la banda de rock industrial Stabbing Westward que aparecía en la BSO de Johnny Mnemonic, una película que realmente solo sobresalía en lo musical. Tras cuatro discos, se separaron en el 2002, pero, para nuestra alegría, volvieron hace unos años. Hemos hablado con Christopher Hall, cantante de la banda que estará tocando el 26 de junio en el Sinner’s Day Summer que se celebrará en la belga ciudad de Ostende.

—Walter y tú, Christopher, os conocisteis en el instituto. ¿Entablasteis amistad por vuestros gustos musicales parecidos o simplemente erais compañeros de clase?

—Realmente nos conocimos y nos hicimos amigos en un campamento de verano de la universidad de su ciudad natal. Creamos un grupo de versiones ese verano mientras estábamos todavía en el instituto. 

—¿Cuáles eran vuestras influencias en esos días? ¿NIN y Skinny Puppy? ¿Os gustaban las bandas inglesas, algo más experimentales como Cabaret Voltaire, Whitehouse o Throbbing Gristle?

NIN todavía no existían en ese momento. Los primeros Ministry (With Sympathy y Cold Life) y Cabaret Voltaire fueron nuestras primeras influencias provenientes del industrial, aunque Depeche Mode, The Cure, New OrderBauhaus también fueron grandes influencias. 

—Tanto tú como Walter os mudasteis a Chicago, ¿cuál fue la razón? ¿Quizás querías estar cerca de la escena creada alrededor de Wax Trax!? 

—Chicago era, de hecho, la casa de Wax Trax! pero también era la ciudad grande más cercana al área de granjas rurales en el que crecí. No había futuro para nosotros en la América de ciudades pequeñas, así que me fui a Chicago para empezar mi carrera musical y Walter vino pocos años después.

—¿Cómo fueron los primeros años hasta que publicasteis el primer single en 1991? ¿Muchas giras? 

—Nunca giramos hasta que no llegó nuestro tour con Front 242 en 1994. Tocamos un montón de conciertos locales en Chicago. Chicago tenía una escena industrial vibrante en aquellos días y había varias salas en las que podíamos tocar. Yo formaba parte también de un par de otras bandas en aquellos tiempos, así que estaba bastante ocupado dando conciertos la mayoría de los fines de semana.

—El primer material que publicasteis, la casete Iwo Jesus era más puramente industrial, incluso en la portada. ¿Ayudó a que os fichara Columbia? La banda volvió a grabar ese material en el 2019. ¿Nos puedes contar algo más de esto?

—Hicimos el EP original de cuatro temas en un estudio de hip hop en el que yo trabajaba como ingeniero/ productor. Podíamos usar el estudio en las horas después del cierre (normalmente por la noche). Re-grabamos esos temas y unos cuantos más como «Lies», los temas que dieron forma a nuestra demo que finalmente hizo que fichásemos con Columbia. Un dato interesante: Chris Vrenna de NIN y Die Warzau tocó la batería en esas demos y fue una parte importante en conseguir que nos fichasen, pero en el último minuto, eligió no fichar con la banda. 

—Ahora que los menciones, Christopher, tocaste la trompeta en una gira de Die Warzau, una banda realmente interesante. ¿Cómo recuerdas la experiencia?

—Fue alucinante. Fue la primera vez que estuve de gira. Íbamos en el autobús de gira a tocar casi cada noche. Me di cuenta de que eso era lo que quería hacer por el resto de mi vida. Volví a casa muy motivado con el tema de conseguir un contrato discográfico después de eso. Era alucinante trabajar con Jim y Van. Tan creativos y positivos. Era un lugar de trabajo fantástico. 

—Hoy en día, un montón de aficionados a la música de los noventa, recuerda los días de la MTV como algo único, un momento en el que las bandas de rock aparecían con frecuencia en la televisión. Aunque para otros, todo se reducía a las grandes compañías discográficas pagando para tener a sus bandas en televisión. ¿Cuál es tu punto de vista sobre aquellos tiempos?

—Fueron las dos cosas. Había un montón de política de las grandes discográficas detrás de los bastidores en la MTV, pero fue también el lugar principal en el que la gente conseguía su música. Uno de mis recuerdos favoritos fue presentar 120 Minutes. Era el programa que había estado viendo durante años para descubrir nueva música chula, así que la idea de que yo estuviera siendo el presentador de la edición me voló la cabeza. 

Ungod fue el primer disco de Stabbing Westward. ¿Cómo recuerdas la grabación? ¿Esperabas que llegase el éxito?

Ungod fue nuestro primer disco, así que no tenía ni idea de lo que podía esperarse. La banda estaba en un realmente extraño momento de incertidumbre porque dos miembros que habían estado durante mucho tiempo en la banda  (Chris Vrenna y Andy Hunter ) se acababan de largar antes de que hiciéramos el disco. Así que teníamos a Stu Zechman a la guitarra y a un amigo del instituto de Walter a la batería. No habiendo pasado mucho tiempo con esta gente, era un poco raro grabar el disco con ellos. Stuart tuvo un gran rol en el disco y terminó cambiando la trayectoria de la banda de forma importante. Después de que esos chicos se fuesen y de que incluyéramos a Andy K en la banda, volvimos a caer en la trayectoria más electrónica y menos prog rock que habíamos originalmente deseado.  

—Algunos temas de vuestro segundo disco, Wither Blister Burn & Peel fueron escritos por Andy Kubiszewski antes de que fuera parte de la banda? ¿Fue difícil darles el toque Stabbing Westward a esos temas?

—Andy me pasó una casete con temas que había escrito antes de unirse a SW que incluían «What Do I Have to Do», «Haunting Me», «Sometimes it Hurts», «Crushing Me» y «Desperate Now». Eran temas completos con letras e instrumentación completa. Añadimos algunas partes aquí y allí, pero estructuralmente no cambiaron mucho de las demos. Para mí, la parte más difícil fue cantarlas. Él tiene un rango vocal bastante más bajo que el mío y no quería cambiar la tonalidad de los temas así que tuvo que pensar cómo cantar los temas y seguir sonando como yo. Spoiler alert: fracasé. Hice una versión de «What Do I have to Do» con mi otra banda y aumenté la tonalidad cuatro pasos y fui capaz de cantar con mucho más poder dentro del punto óptimo de mi voz. Mientras miro atrás a nuestra carrera, es la cosa de la que más me arrepiento. Por no haber luchado más duro para tener esas canciones alucinantes en la tonalidad en la que podía brillar realmente. Me dieron unas canciones de las que encuentras una vez en tu vida y no fui capaz de hacerlas mías tan bien como hubiera podido.

—La influencia grunge/rock alternativo está más presente en Darkest Days. ¿Qué os llevó en esa dirección? En algunas entrevistas dices que fue debido a los cambios de miembros en la banda.

—Creo que los gustos musicales de la gente cambian con el tiempo. Sé que Andy estaba más interesado en bandas de rock por aquellos días en los que hicimos Darkest Days. Temas como «On Your Way Down» y «Everything I Touch» estaban ambos influido por los sonidos más rock de la radio alternativa de esa época. Walter simplemente siguió haciendo lo que siempre había hecho, escribir temas industriales como «Drugstore» y «Save yourself».

—La banda no estuvo muy contenta con vuestro disco homónimo, ya que durante la grabación hubo mucho estrés. Si pudieras grabar el disco de nuevo ahora, ¿cómo sonaría?

—Las demos originales eran mucho más pesadas y oscuras. Pero para ser honesto, ciertas cosas empezaron a ocurrir en Columbia que empujaron a la banda hacia territorio musical desconocido. Josh, el A and R que nos fichó en 1992 había dejado la compañía. Era nuestro principal portavoz en el sello. A la persona que lo sustituyó nunca le gustaron Stabbing Westward y nunca tuvo realmente la intención de publicar nuestro disco. En cambio, hizo que volviéramos atrás una y otra vez y escribiéramos más temas porque decía que necesitaba más hit singles. Cada vez que rechazada nuestro material, acabábamos más y más frustrados y empezamos a dudar de nosotros mismos e intentamos escribir canciones más pop para calmarlo. Fue horrible. Si hubiéramos mantenido a nuestra manager que había cuidado de nosotros durante los tres primeros disco, probablemente hubiéramos sobrevivido ese periodo pero ya no estábamos con ella y firmamos con otro manager. Fue una terrible equivocación. Las dos cosas colisionaron como una tormenta perfecta y destrozó a la banda. 

—Supongo que fue bastante difícil que la banda se separase en el 2002. ¿Llegaste a considera alguna otra opción en esos momentos?

—Me convocaron a una reunión en casa de nuestros managers y me informaron de que la banda se estaba separando. Nunca me preguntaron. No fui consultado. Otros dos miembros de la banda, junto a nuestro «manager» ya habían tomado la decisión por nosotros. Walter y yo tuvimos una venda en los ojos. Me presentaron un acuerdo ya hecho con papeleo que firmar. Pero, sí, si nos hubiéramos ido de allí sin firmar el papeleo y le hubiéremos consultado a un abogado, hubiera preferido mantener a la banda y empezar de nuevo, siendo solamente Walter y yo. 

 —Christopher, tras la separación de la banda, aprendiste a producir. ¿Algún trabajo del que te sientas especialmente orgulloso?

The Dreaming. En su mayoría, produzco mi propia música y en ese punto y todo el propósito de estar de práctica en un estudio fue para aprender a producir mi propia música, así no tenía que depender de nadie para tener mis ideas grabadas. Ahora me estoy ganando la vida produciendo a otras bandas. Estoy actualmente trabajado con la banda industrial tejana The Hunger en su nuevo disco y en la pre producción con UnitCode Machine para su nuevo trabajo.  

—¿Cómo fue el proceso compositivo de Chasing Ghosts? Esta vez, Christopher tú también escribiste temas. ¿Cómo fue trabajar con Walter?

—Fue un proceso interesante. En algunas de las canciones yo hice la mayoría de la producción y en el resto la hizo Walter. Hubo menos colaboración de la que yo esperaba. Fue más como en los viejos discos de SW en los que Walter hacía la música y yo las partes vocales.

—Chasing Ghosts fue grabado durante la Covid. ¿Cómo lidiasteis con la situación? Supongo que fue bastante difícil.

—El Covid realmente no nos afectó para nada. Todos los miembros de la banda tienen sus propios estudios así que fuimos capaces se seguir trabajando de forma normal. Nunca hubo un momento en el que estábamos todos juntos en la misma habitación tocando los temas. Llegué a grabar a Bobby tocando la batería y fue al estudio de Carlton mientras grababa alguna guitarra, pero Walter estaba en otro estado haciendo su producción y John no nos permitió entrar en el en el estudio mientras mezclaba el disco, así que realmente la Covid no nos hizo trabajar más lentamente.

—Aunque lo vamos a ver dentro de poco, ¿cómo ha reaccionado el público a los temas nuevo?

—No frecuento los social media así que no estoy seguro, aunque nuestro sello nos ha enviado algunas reseñas y comentarios de fans. Creo que tiene cuidado de enviarme solo los buenos . 

—Tras la separación de Stabbing Westward, Christopher, formaste parte de The Dreaming. A partir de esta banda, además surgió la reunión de SW ya que Walter acabó uniéndose también. Para los fans de Stabbing Westward que puedan no conocer bien tu otro grupo, que ya no existe, ¿qué nos puedes contar de tus días con ellos?

—Estuve más tiempo en The Dreaming del que estuve en Stabbing Westward. Grabamos cuatro discos y varios EPs. Giramos por América en una furgoneta 1980s Chevy y nos lo pasamos genial. Algunos miembros de The Dreaming acabaron tocando en Static X, Davey Suicide, Combichrist, y Black Veil Brides, algo de lo que estoy realmente orgulloso. Carlton fue uno de los miembros fundadores de The Dreaming y todavía está con nosotros. La banda no llegó nunca a ser tan grande como Stabbing Westward pero fuimos capaces de hacer discos y girar con nuestros propios términos y fuimos bastante exitosos en ello para una banda independiente. Mis días con ellos forman parte de algunos de mis mejores recuerdos. 

—Mientras tú, Christopher, estabas en The Dreaming, Walter se dedicó a la radio y trabajó para la WKQ. ¿Nos puedes contar algo más de este periodo?

—Walter trabajó para algunas compañías de dirección realmente grandes y fue director musical de varias estaciones en todo el país. Todavía hoy hace radio en Chicago. 

—Stabbing Westward aparecieron en la banda sonora de Spawn, colaborando con el maestro del acid Wink. ¿Cómo recuerdas la experiencia? ¿Fuisteis vosotros los que elegisteis trabajar con él o fue idea de la compañía? ¿Te gustó la película?

—Odié la película. Creo que nuestro sello eligió a Wink para que colaborásemos y fue alucinante. Un tío muy talentoso. 

—¿Qué podemos esperar de vuestro concierto en el Sinner’s Day?

—Tengo muchas ganas de que llegue el Sinner’s Day Festival. No hemos estado en Europa en unos veinte años, así que no tengo ni idea de lo que puedo esperar en temas de fans. Pero lo daremos todo durante los 45 minutos que estaremos sobre el escenario. Solo espero que mi equipo no explote cuando lo conecte a un enchufe europeo. Crucemos los dedos. 

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