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Judith Juillerat – Oneironautics

por François Zappa

Judith Juillerat se dio a conocer gracias a ganar un concurso para participar en un disco benéfico de versiones y remezclas del «Army of Me» de Björk en el que apareció con el pseudónimo de Liliom. Estamos hablando del lejano 2005, época en la que formó parte del grupo Super 8 con los que grabó Dramatic Airlines, a la vez que, ya utilizando su propio nombre, editó su primer disco en solitario, Soliloquy. Después, tocó con Black Egg (que grabaron una casete con Blind Delon hace dos año), hasta el 2013, justo un año después de su segundo trabajo, titulado Acting Out. Y en el 2016 publicó dos discos: el album Nooks and Crannies y el EP Screen Door. Para terminar, recordar el A Tribute To Genesis Breyer P-Orridge del que os hablábamos hace poco y donde interpreta «Black Moon» de Psychic TV, tema que nos va a servir de introducción a esta crítica de su nuevo disco.

Si para esa ocasión, el tema llevaba por título el nombre que se le da a la luna nueva cuando se repite el mismo mes, en este Oneironautics del año pasado, nos encontramos otra vez la presencia de satélite de la Tierra en «Half Moon», una de las diez razones para comprar este cuarto disco de Judith Juillerat, publicado por Unknown Pleasures en una bonita edición hexagonal.

Oneironautics es un sueño húmedo de cualquier amante de los sintetizadores analógicos. Comienza con la instrumental «I had a Dream» (nada que ver con el famoso discurso, pero sí con los sueños y Oniros, la personificaciones griegas de los sueños que dan título al disco) donde pareces que vas cayendo en un sueño mientras los sonidos envolvedores de sintetizadores van amortiguando poco a poco la caída. En el segundo tema «Between you, me and The Gatepost», escuchamos a Judith cantar/narrar y percibimos la influencia de la gran Laurie Anderson, en un tema profundamente ensoñador aderezado con sonidos de pájaros. Como no todos los sueños son placenteros, enseguida llegamos a la inquietud de «Phantasos», con voces robóticas en un tema que puede parecer frío y cálido a la vez.

Unas voces al revés flotan en «Para/doxa», el tema más corto y a la vez más abstracto del disco, donde solo una leve melodía de teclados parece servirnos de ancla. Vuelve la voz arrulladora en «Half Moon», mientras la realidad va enrareciéndose a nuestro alrededor.  «Swift Tuttle» es un tema minimalista e inquietante, fantasmagórico, de lo mejor del disco. En cambio «Sin» con su ritmo motorik, sirve de perfecta entrada para la versión del «Riding on a Cloud» de nuestros queridos Amon Düül II (a los que tuvimos la suerte de ver en directo en septiembre 2018) que Judith consigue llevar perfectamente a su terreno. El instrumental «In-Flight» consigue darnos la impresión de que volamos gracias a un repetido sonido que se asemeja al de unas alas batiéndose. Termina el disco con «Navigability,» otro cálido tema que parece querer no dejarnos despertar y dejarnos siempre en este sueño.

Oneironautics funciona como obra, como disco compacto con detalles y sonoridades compartidas en algunos temas que le dan unidad. Si te interesa la música electrónica, te interesará este disco.

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