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Sinner’s Day Summer 2022 (Viernes)

por François Zappa

Fotos: Patrice Hoerner

El festival belga Sinner’s Day estrenó este año una edición de verano de tres días que tuvo lugar del 24 al 27 de junio. Ya el año pasado habían creado una jornada especial que sirvió como adelanto del W-Fest y en la que destacaba el concierto único de Neon Judgement. Este año, durante tres días pudimos ver una gran selección de lo mejor de la escena y descubrir algún que otro grupo interesante.

El formato de este año, comparándolo con el de otros W-Fest y Sinner’s Day, nos ha parecido, sin duda, el mejor. El festival tenía lugar dentro de un bonito parque, un lugar idílico lejos de los secarrales de Amougies. El Sinner’s Day de este verano contaba con un solo escenario principal junto a la batcave para los ratos entre conciertos o para los momentos en los que tocaba un grupo que no te interesaba, resultando un festival muy cómodo. Había sitio donde sentarse y ver los conciertos y sombra para el sol y la inevitable lluvia y suficientes puesto de comida para el público que asistió. En cuanto a organización, este año ha sido superior: el festival estaba muy limpio, con voluntarios recogiendo los pocos vasos que algunos despistados asistentes dejaban caer. Los baños eran limpiados cada vez que una persona entraba, algo que honestamente nunca había visto antes. Hubo una gran puntualidad en todas las actuaciones y sobre todo, en lo que brilló el festival fue en temas de sonido: potente y nítido. Después de haber estado en macro festivales como Primavera Sound, echaba de menos un sonido que me envolviese, que me llenase.

El festival sufrió del mal de está época: las bajas por Covid y no eso The Danse Society no pudieron venir. Fue la caída más importante junto a la de Test Dept por asuntos personales. Es un problema, que en mayor o menor magnitud nos ha pasado en todos los festivales a los que hemos ido y esperamos que pronto deje de ocurrir. En su lugar tuvimos una buena representación de bandas nuevas que en su mayoría disfrutamos. Ahora os contamos detalladamente cómo fueron estos tres días.

 Tristemente nos perdimos a Ultra Sunn, porque no llegamos a tiempo para coger el tren bueno que nos hubiera llevado a Ostende a tiempo. Este año descubrimos que moverse en tren es más rápido, económico y descansado que alquilar un coche, con lo que nuestro viaje en estos aspectos mejoró mucho.

Llegamos a tiempo para dejar las cosas en el hotel, que estaba a unos quince/veinte minutos del festival y entrar algo antes de que empezase el segundo concierto. Saludamos a los simpáticos chicos de Ultra Sunn, nos dimos una vuelta por el stand de discos que había y comprobé que el recinto no era especialmente grande y que se podrían ver los conciertos muy bien desde cualquier lugar.

El primer concierto del día fue el del pionero de la HI-NRG Trans-X. Apareció Pascal Languirand con Luana Viana a su lado tocando el bajo y nos preguntó si estábamos listos para escuchar algo de música Trance. Mientras salía tímidamente el sol, fueron soltando sus temas donde se mezclaban los ritmos duros del popular estilo noventero con las clásicas melodías Hi-NRG. Entre otras, bailamos un nuevo tema llamado “Heaven” que mezclaba bastante bien los dos universos y el clásico «Living on Video» en el que Luana dejó el bajo y bailó durante el tema. Se despidiendo con su éxito “I want to be with you”.

La siguiente banda mostró un gran sentido del humor al tocar «Living on Video durante la prueba de sonido. Pero bueno, ahí terminó el humor, y Atmosphere salieron serios para enfrentarse a los temas de Joy Division. La formación presentaba dos guitarristas y un teclista, que daba un punto diferente a los temas del cuarteto de Manchester, que no en todos los temas utilizaban este instrumento. Abrieron con «She Lost Control», siguieron con «Something Must Break», «Isolation»… todas bien tocadas y haciendo especial hincapié en las atmósferas como el nombre de la banda nombre indicaba. Sonaron también «Decades», «Shadowplay», «Disorder», y empezó a llover un poco. Evidentemente era un tiempo demasiado soleado para los temas de la banda de Ian Curtis. Terminaron con la atmosférica «New Dawn Fades», «Transmission» y la final y mítica «Love Will Tear us Apart».

Algiers nos parecen una de las bandas más interesantes del momento y teníamos muchas ganas de verlos en directo de nuevo. La banda estuvo todo el festival viendo conciertos y no era difícil encontrarte a algunos de ellos disfrutando de alguna actuación. Me dio la impresión de que eran unas personas bastante amables y cercanas, por lo que pude ver en sus interacciones con el público. Lee Tesche, el guitarrista no tocó en esta ocasión con ellos y se trajeron a un sustituto. Pero bueno, hablemos de su concierto: empezaron con «Walk like a Panther» con el guitarrista tocando con arco. En “Cry of the Martyrs” vimos a un Franklin cuya interpretación fue realmente impresionante, sin duda uno de los focos del concierto junto al teclista, Ryan Mahn que en esta ocasión pilló el bajo y que mostró una gran energía durante todo el concierto. Continuaron con «The Underside of Power», otro de los grandes momentos del concierto. «Dispossession» fue otro temazo que nos dejó con los ojos abiertos como platos. Fue un gran concierto lo único negativo que puedo señalar, aparte de que se nos hiciera corto es que no tocaron “Black Eunuch”.

Estuve a punto de perderme a Torul porque los confundí con otra banda (mi cabeza ya no es lo que era), y lo hubiera lamentado porque estuvieron bastante bien. Son un trío que publicaron su primer single en el 99 y desde entonces han editado varios álbumes. Entre otros temas, soltaron el potente y bailable “All”, “Show me your city”, además de bromear con el continuo cambio de estaciones cada quince minutos que vivimos esa jornada, ya que tan pronto salía el sol como empezaba a chispear. Presentaron “Difficult to kill” como una canción de verano, que fue seguida de “Resonate”, un tema más comercial y bailable. Acabaron con dos temas de su próximo disco. No estuvo nada mal.

 El grupo tributo a Depeche Mode, Forced to Mode fueron los siguientes. Lo bueno de estas formaciones es que no tienen que presentar discos malos y sus setlist suele ser el sueño dorado de cualquier fan. En la parte negativa, bueno, no son los originales.

En Forced to Mode podemos decir que el cantante clavaba realmente la voz de Gahan, pero fallaba un poco en la actitud. Mientras que Dave Gahan parece un tipo duro y chungo, este parecía que estaba cantándole a unas adolescentes, cosa que no pega tampoco con la sordidez de algunos temas del grupo. Comenzaron con “Shake The Disease”, le dedicaron unas palabras al recientemente fallecido Andy Fletcher, y siguieron con grandes clásicos como “World in My Eyes”, “Master and Servants” y “A Question of Time” que fue de los mejores momentos con el cantante dando vueltas sobre sí mismo. El teclista tomó el lugar de Martin Gore para un emotivo “Somebody” que siguió al clásico “Stripped”. El guitarrista fue el protagonista del siguiente momento mientras tocaba el riff inicial de “Personal Jesus” que fue seguido por la banda y el entregado público. En “Enjoy The silence” se levantaron los móviles con la luz en memoria de Fletcher, y terminaron con “Never let me Down Again”. No estuvo nada mal.

La gran sorpresa del festival, al menos para mí, fue el quinteto procedente de Manchester W. H. Lung, ya con dos discos a sus espaldas. Entre sus muchos alicientes, destacar a un divertido cantante que fue el centro de atención durante todo el concierto junto al también muy divertido bajista que contrastaba con la seriedad del guitarra y la teclista. Recorrieron lo mejor de su aún corta discografía con temas como “Want”, “Nothing is”, el krautrock de “Second Death of my face”, la potente “Somebody like”, el momentazo de «Showstopper que fue cantada a dúo con la teclista y la final “Inspiration!” Este tema, comentó el cantante que fue el primero que compusieron. Reconocieron que este era el primer festival gótico en el que tocaban y por el éxito que tuvieron, supongo que no será el último.

 Otro gran concierto fue el de IAMX, que se presentó franqueado de sintetizadores modulares y con el apoyo visual de un vídeo tipo manga. En todo momento dio un gran espectáculo con sus movimientos a la vez que su interpretación fue impecable, resultando en uno de los conciertos del día. Tras una intro más experimental, arrancó con “Xailor”, la sentida “After every Party I die”, con sus voces operísticas, algún tema más instrumental, («Art Bleeds Money») “President”, “No maker made me” y los potentes beats de “Nightlife”. Nos sorprendió con una producción muy moderna, y con un show de diez.

Y continuamos con dos bandas que nos gustan mucho. Primero uno de los padres del rock gótico: The Mission que empezaron de la mejor forma posible con “Beyond the Pale”. Wayne Hussey salió con sus eternas guitarras de doce cuerdas y demostró que todavía sigue bastante bien de voz. Siguieron con “Hands Across the Ocean” y su versión del “Like a Hurricane” de Neil Young. Poco después llegó el momento de los clásicos con la inmortal “Severina”, la ternura de “Butterfly on a Wheel” en el que el público coreó el estribillo. “Wasteland” con sus magníficas guitarras, “Tower of Strength” y sus solos de guitarra y la final “Deliverance” en la que se fue largando la banda hasta quedar Wayne solo cantando el estribillo con el batería. Paró y agarró una botella de vino, le pegó un sorbo y se la lanzó al público. Su hubieran tocado una hora más, no nos hubiera importado.

Echo and the Bunnymen tuvieron uno de los mejores sonidos del festival, en general excelente, y la guitarra de Will Sergeant sonó a gloria. Empezaron fantásticamente con “Going Up” y no bajaron en ningún momento de intensidad, gracias a un setlist arrollador: “All that Jazz” y sus guitarrazos, una potente “Rescue”, “Bring on the Dancing Horses” y “Seven Seas”. Ian parecía estar más a gusto que de costumbre y repetidamente pidió al público que cantase con él. Siguieron con “Bedbugs and Ballyhood», “Nothing last forever”, con un Ian muy entregado y un snippet de «Walk on the Wild Side”, una alargada “Lips like sugar”, y un tremendo bis con “The Cutter” y “The Killing Moon”. Fantástico.

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