Aunque la primera vez que escuché la música de Potochkine, fue en un disco de remezclas, enseguida percibí que el dúo francés tenía algo muy especial. En el 2021, el sello Unknown Pleasures publicó un disco de remezclas más bailables de Sortilèges, tercer largo de los franceses, que se llamó Sortilèges Dans le Club. Cuando ya pude escuchar el disco original y su continuación Sang d’Engre pude comprobar que Potochkine es una de las bandas más interesantes del momento. Descargarán su irresistible energía este mismísimo sábado en el festival levantino Dark City Fest.

—Los dos venís de una formación teatral; curiosamente, eso también ocurre con la banda mexicana La Bande-Son Imaginaire que también actúa en el Dark City Fest. ¿Cómo se dio la transición de realizar espectáculos que combinaban poesía y música a enfocarse solo en la música? También leí que, al principio, aparecían vestidos de blanco: ¿es cierto?
—Empezamos a dedicarnos plenamente a la música mientras todavía estábamos estudiando teatro. Necesitábamos libertad y un descanso de nuestros estudios para empezar a crear nuestro propio proyecto.
Al principio, sí: usábamos maquillaje y vestidos blancos. Pero con el tiempo ya no sentíamos la necesidad de encarnar estos personajes, ni siquiera de ocultarnos detrás de ellos de alguna manera; queríamos ser más nosotros mismos.
—¿Cómo influye ese bagaje teatral en la música que hacéis? ¿Se refleja solo en vuestras presentaciones en vivo, o también en la forma en que componéis?
—Nuestro trabajo teatral no influye en el estilo con el que componemos, sino en la escritura. Sin embargo, lo aprovechamos muchísimo para nuestras actuaciones en vivo; nos enseñó a escuchar a los demás, a estar enraizados, a improvisar…
—¿De dónde viene el nombre “Potochkine”?
—Potochkine es una palabra inventada por un niño. Fue la ahijada de Hugo quien se negó a pronunciar el nombre Pauline, como hacen los niños cuando prueban a los adultos… Y durante una semana no paró de repetir esa palabra. Decidimos conservarla…
—Libérez Votre Imagination fue el título de vuestro primer EP, publicado en 2016. En varias entrevistas habéis hablado sobre la importancia de mantener vivo al niño interior. ¿Qué tan importante es la imaginación en el mundo de Potochkine?
—Para nosotros, la imaginación lo es todo y es el punto de partida de nuestro proyecto.
De niños, los dos éramos muy creativos, vivíamos en nuestro mundo interior: creábamos juegos, mundos, lenguajes… La imaginación es, de alguna manera, nuestro poder mágico.
—Colaborasteis en un álbum de remixes tributo dedicado a la banda italiana N.O.I.A.. Sinceramente, yo no los conocía antes. ¿Los consideráis una influencia en vuestra música? ¿Qué os hizo decidir participar en el proyecto?
—En realidad, nunca habíamos escuchado a N.O.I.A. antes de esta propuesta. Fue el sello quien se puso en contacto con nosotros para hacer ese remix. Fue al comienzo del proyecto y nos alegramos de hacerlo.
—En vuestro primer álbum ya se escuchan vuestras influencias: por ejemplo, “Dans ta Face” suena muy punk. Si no me equivoco, esa influencia viene de Pauline, que tocó en bandas de rock y punk. ¿Cómo entró el punk en tu vida y cómo lo expresas dentro de Potochkine?
—Pauline: Personalmente, no creo que “Dans ta face” suene a punk. El punk forma parte de mi vida desde muy joven; me encanta su sonido, la violencia y la urgencia. Los gritos en la voz y las guitarras. Después redescubrí ese tipo de amor también en el EBM y en algunos temas techno.
Así que ni siquiera pienso en expresarlo dentro de Potochkine: simplemente es natural.
—En “Jumeaux” se nota claramente el interés de Hugo por la música electrónica, en entrevistas has hablado de tu pasado como clubber. ¿Qué tipo de música bailable prefieres? ¿Han cambiado tus gustos con el tiempo?
—Hugo: El techno es mi amor absoluto y lo descubrí con artistas como Jeff Mills, Sandwell District, Robert Hood, UR, Klock, Dettmann, Efdemin, Blawan…
Pero el techno también me animó a buscar nuevos caminos y otros géneros como el dubstep, el dnb, el ambient o el industrial. Buscar temas y artistas nuevos es algo que siempre he hecho, incluso en mi etapa en el metal o en el hip hop. Creo que los gustos evolucionan toda la vida y eso es muy interesante. Pero mis primeros amores siguen siendo los mismos.
—Como vuestro álbum Mythes nació para el teatro, ¿lo compusisteis de manera diferente? Es decir, ¿escribisteis la música después de asistir a los
ensayos, adaptándola a la actuación?
—Sí, compusimos Mythes en el escenario durante la creación y los ensayos de la obra. Fue un proceso largo de tres años. Y, por supuesto, tuvimos que crear de acuerdo con la dramaturgia y las instrucciones del director. Así que es un proceso totalmente distinto a, por ejemplo, crear un álbum. Pero aprendimos muchísimo y guardamos grandes recuerdos de esa etapa.
—Sobre las letras: ¿es Pauline quien las escribe, cierto? ¿Te resulta más difícil conectar con audiencias francófonas o la gente entiende el mensaje a través de la actuación aunque no sea inmediatamente evidente?
—Pauline: Sí, yo escribo todas las letras. Y no sé si es más difícil conectar con el público francófono…
El uso de las palabras es muy importante para nosotros y, como tocamos mucho fuera de Francia, a menudo nos dicen que no entienden todas las letras, pero sí captan las intenciones y la energía de las mismas. Porque pensamos que la voz y las palabras son una especie de magia; el cerebro lo interpreta de una forma especial.
Además, el francés tiene cierto ritmo, una tensión, algo afilado y percutivo que se convierte en parte de la música incluso para personas que no entienden las palabras. No esperamos que todos entiendan las letras de manera literal. Para nosotros lo importante es cómo se mueve la voz, cómo golpea el cuerpo, cómo interactúa con el sonido. En ese sentido, la distancia que crea el idioma puede abrir algo: permite que la gente proyecte sus propios significados, sus propias emociones, sin quedar atrapada en una interpretación concreta.
Aunque las palabras estén en francés, la energía y las emociones se pueden compartir completamente.
—Hugo, ahora compones y actúas en vivo con sintetizadores modulares. ¿Prefieres esta forma de trabajar frente a usar ordenadores?
—Hugo: Diría que las dos cosas son complementarias; elegí un set-up híbrido porque me gusta todo. Todo nuestro estudio es como un ecosistema: así lo diseñamos. Prácticamente todo puede interactuar con todo. Y lo increíble de los sintetizadores modulares es que son un diálogo real, incluso una relación, con el propio instrumento. Yo empiezo a hacer el patching, tengo una idea en la cabeza, pero los sintetizadores modulares siempre me sorprenden: a veces me llevan en una dirección que no había imaginado. No es solo “un intérprete” como lo sería un ordenador, en mi opinión; todo se trata del patching. También me gusta pensarlo como una especie de compañero de juego.
—¿Cómo definiríais vuestra música—EBM, darkwave, o algo distinto?
—Nos gustan poco las etiquetas, sobre todo hablando de Potochkine. Nuestra música está influida por muchos estilos diferentes. Pero, dicho de forma sencilla, es una mezcla de EBM, techno, dark ambient, un poco de industrial y también experimental.
—En una entrevista dijisteis que Sortilèges estaba de alguna manera conectado con la pandemia y con ese período tan extraño. ¿Podéis contarnos más?
—Sí, es verdad. Componemos, producimos y grabamos Sortilèges enteramente durante la pandemia. En ese momento estábamos en Tolón y la pandemia llegó sin avisar… Pensamos que era el momento perfecto para crear un álbum. Fue un tiempo raro para todo el mundo: ese confinamiento repentino en casa, una ruptura total. Pero tuvimos la suerte de estar en el campo y decidimos desconectarnos de todo para centrarnos en nuestra música. Guardamos recuerdos muy bonitos de eso.
—La canción “Préferer Se Taire” (y el video) trata sobre el acoso callejero y la intimidación hacia las mujeres en las grandes ciudades. ¿Fue importante para vosotros visibilizar ese tema y abordarlo directamente?
—Sí, visibilizar los problemas y hablar de ellos es esencial. Decir “Préférer se taire” es irónico porque, al contrario, hoy es una necesidad absoluta.
—Sang d’Encre es vuestro último álbum y me gustaría hablar de dos temas: primero, “Tristesse Fantasmée” suena un poco más animado. No sé muy bien cómo describirlo. ¿Podéis contarnos más sobre este tema? ¿Habrá más canciones siguiendo este camino?
—Sí, es verdad: un poco más animado. Es una canción más centrada en el ritmo y en una melodía extraña. A veces nos gusta hacer temas así; veremos en el futuro si seguimos por este camino…
—El otro tema que llamó mi atención es “La Source”, una canción larga y experimental que encontramos al final del álbum. ¿Qué nos podéis contar ahora de esta composición?
—”La Source” es un viaje iniciático. Nos perdimos por las colinas cuando vivíamos en el sur de Francia y había un lugar muy especial allí, en el bosque: una puerta negra de hierro incrustada en la roca. En realidad, ese fue el inicio de nuestro viaje interior para la creación de este tema. Hicimos muchas grabaciones de campo, edición rara y estiramientos, y probamos un diseño sonoro místico.
Lo que buscamos con este tema es que cada quien haga su propia interpretación a partir de su imaginación.
—Entre los remixes que habéis hecho, a mí me gustó especialmente el de Absolute Body Control. ¿Cómo enfocáis el remix? ¿Hay algún grupo que os encantaría remezclar en el futuro?
—Hacer remixes es un buen ejercicio y tenemos enfoques diferentes según la canción. Cuando Absolute Body Control nos contactó para hacer uno, estábamos super felices y orgullosos, porque es una banda que amamos y respetamos mucho. Por ahora, ya no hacemos remixes porque nos llevan muchísimo tiempo y queremos centrarnos en nuestros propios temas.
—El año pasado os vimos en directo en Madrid: ¿cómo fue la experiencia con el público español?
—Muy buena, la verdad. ¡Tenemos muchas ganas de volver a tocar en España el sábado por la noche!
—Una cosa que me llamó la atención es que mantuvierais mucho contacto visual, todo el tiempo, algo que no vemos en muchas bandas. ¿Es vuestra forma de comunicaros?
—Es nuestra manera de interpretar la música en directo; quizá tenga que ver con nuestro bagaje teatral, con dirigirnos a la audiencia teniendo en cuenta las intenciones y el texto.
—¿Qué planes tenéis para el futuro? ¿Os gustaría hacer otro trabajo de banda sonora para una obra de teatro?
—Para el futuro, queremos desarrollar aún más Potochkine y tocar en escenarios y países a los que no hemos ido todavía. En junio empezaremos a trabajar en temas nuevos y en ideas… Y este verano tenemos algunos conciertos importantes y emocionantes, así que nos preparamos para eso. Pero sí: nos encantaría trabajar en otra banda sonora para teatro o para cine.
—Y por último, ¿qué podemos esperar de vuestro concierto en Dark City Fest?
—¡Idos preparando…!
