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Entrevista a La bande-son imaginaire

por François Zappa

Lo que más te llama la atención al aterrizar en México, es el extraordinario patrimonio cultural que atesora. Desde la infinidad de pirámides que encuentras en el país hasta las obras de los muralistas que adornan un gran número de edificios gubernamentales. Toda esa cultura, haciendo especial hincapié en el mundo indígena actual, la encuentras condensada en la obra de La bande-son imaginaire, una impactante y original formación originaria de Oaxaca, fundada en 2014. El trío consigue mezclar tradición con modernidad, teatro con poesía y música, lo mexicano con lo extranjero, creando unos espectáculos únicos y sorprendentes. Podréis comprobar todo esto en el Dark City Fest que se celebrará en Benidorm entre el 29 y 30 de mayo.

—La idea de La bande-son imaginaire nació cuando estabais todavía con vuestra obra de teatro En El Cabaret del Horror. ¿Qué nos podéis contar de esta obra de teatro cabaret? ¿Cómo surgió la idea de ir un paso más allá y formar la banda? Ya teníais un saxofonista y percusión en aquella época ¿no?

Veo que están muy bien informados sobre los orígenes más profundos de La banda. La época donde la obra de teatro “En el Cabaret del Horror” tenía a una saxofonista y a una percusionista fue de hecho el primer boceto que hice (Óscar Tanat), una especie de esqueleto que después se convertiría en una obra de teatro-cabaret gótico con la entrada de mi hermano Heri Tanat y la actriz Renata Lopezcristo. La montamos en algunas cantinas de Oaxaca. Para esa obra compusimos algunos temas musicales de sátira social que tocábamos en vivo, hablábamos de la corrupción en el arte, y de cómo eso nos había llevado a la muerte, de modo que los personajes eran seres muertos que habían intentado vivir del teatro y la poesía. Las piezas musicales eran más pianísticas, luego hubo una pausa por dificultades económicas hasta que logré ahorrar para comprar una computadora y así grabar las canciones de esa obra y hacer nueva música. Llamé a Heri y le dije “vamos a improvisar algo”, aparecieron algunos temas electrónicos híbridos: con samples, loops, líneas de piano y cosas así, retomamos nuestros personajes de la obra de teatro, invitamos a un violinista para que le diera un toque acústico a esas piezas, y grosso modo así apareció La bande-son imaginaire.

—En alguna entrevista habéis comentado como os ha marcado vuestra infancia, una época en la que presenciasteis cosas extrañas en vuestra casa materna. ¿Podéis contarnos algo más de esto y en cómo ha influido en vuestra forma de entender el arte y la vida?

Crecimos en una familia con antecedentes sobrenaturales, cosa que fuimos descubriendo ya en la juventud pero que en retrospectiva le dieron sentido a la ola de sucesos que experimentábamos en la infancia. Los lamentos nocturnos en la casa, la repentina conexión de objetos eléctricos que se encendían de la nada poniendo en riesgo incluso nuestra vida (una vez estuvo a punto de incendiarse una lavadora), o la vez que una amiga de la familia metida en el espiritismo intentó exorcizar a una de las muñecas que decoraba la sala, acto se desató una ola de golpes invisibles contra la pared son solo algunos de los sucesos que te dejan en claro una cosa: hay algo más allá de lo tangible. Sumado a la tradición del Día de Muertos donde no se pone en duda que los muertos vuelven cada primero de noviembre para comer la comida de un altar hecho para ellos te sumerge en un mundo doble, uno matérico y uno espiritual, profundo. Eso te marca de por vida, sobre todo si al asumirlo se vuelve parte de lo cotidiano, incluso hoy en día. 

—Supongo que parte de eso os llegó a “hacer la música del mundo imaginario”. ¿Pensáis que falta imaginación en la música actual?

Imaginación no falta, pero nosotros queríamos ver a nuestra propia imaginación materializada, y el teatro consiste en eso. En teatro te dicen: esta escena es en un barco: pero “¿de dónde vamos a sacar uno?” De nuestra imaginación decían, claro, pero el problema no es que el actor lo imagine, sino que el espectador lo imagine a través del actor, y entonces, si eres hábil, de la nada creas un barco, incluso si no tienes más que tu cuerpo. Entonces aprendimos a crear un mundo imaginario con pocos recursos, y luego a musicalizarlo. Nuestros videos, por ejemplo, parten del concepto de un cine de autor, donde lo importante es cómo se resuelve una idea y no su presupuesto. Hace falta quizá explorar ese tipo particular de imaginación, la que dice: no por no haber dinero no podemos resolverlo, porque de la imaginación que explota en ideas, de esa hay mucha. 

—Una de las influencias de la banda, del lado oscuro de la música es Cinema Strange. ¿Qué visteis en especial en ellos? ¿Su forma de unir teatralidad y música? 

Sucedió con el álbum The astonished eyes of evening que descubrí en una tienda de discos piratas y del cual simplemente llamó mi atención el nombre, ¿un cine extraño? Al escucharlo, vino una sensación de teatralidad y cinematografía que usé la música para mis puestas en escena de ese momento, quedaba genial. Le mostré a Heri la banda, luego las fotos de su sitio web oficial en internet, no había Facebook, los tres personajes de su primera alineación nos tenían maravillados, las fotos que mostraban su teatralidad en el escenario… Todos en la escena oscura de mi localidad hablábamos de Cinema Strange, de cómo esos tres trajeron de vuelta el deathrock a los años domiles, eran geniales. Recientemente conocí a Lucas Lanthier en la Ciudad de México, le propuse una colaboración con el track en la mano, pero no fructificó. 

—El humor es bastante importante en vuestra propuesta. ¿Cómo lo integráis dentro del discurso de la banda?

Hay un humor voluntario en algunas acciones que retoman la técnica del clown en escena, si hay otro humor debe ser involuntario, quizá es como el efecto que causa ver por primera vez en pinturas o películas a la sociedad de Luis XIV, al ver por primera vez sus extraños e inofensivos atuendos te da risa, luego entiendes que se lo tomaban en serio, y que simplemente era la moda de la época, pierde su halo divertido, eran igual de tristes, felices o miserables que nosotros. Aprendimos una fórmula: si es extraño e inofensivo, probablemente da risa, si es extraño y peligroso, induce temor. 

—Os inspiráis en el mundo indígena contemporáneo, ¿Nos podéis comentar algo más de esto?

Somos indígenas de la ciudad de Oaxaca, que hayamos perdido la lengua y que vivamos en una urbe no nos quita la raíz, crecimos con amigos que hablan zapoteco, mixteco, cuicateco, etcétera. En la escuela era normal, como era normal seguir ciertas tradiciones, y tener ciertas creencias. Luego veíamos que cuando se hablaba de zapotecos en la escuela se hablaba de los zapotecos que construyeron las actuales zonas arqueológicas, y se les mencionaba como si ya no existieran, estando niños hablantes de zapoteco en el salón de clases. Luego ibas a Ciudad de México y veías que cuando hablaban de indígenas se iban hacia la época prehispánica, o querían hacer un proyecto “mexicano” y lo volvían prehispánico, como si los indígenas estuvieran muertos. Y no, hay un mundo indígena contemporáneo lleno de conceptos y de una cosmovisión muy propia, somos parte de eso, no lo integramos a la banda por voluntad, se integró en la banda naturalmente a través de nuestra cultura.  

—¿Cómo surge la idea de incluir un violín en un género más electrónico como es la darkwave?

Teníamos un amigo, hoy fallecido, que era un gran violinista, eventualmente lo invitamos para tocar en otros proyectos porque lo hacía genial, luego falleció. Era joven, pero nos heredó el gusto por ese instrumento, él nos mostró sus posibilidades sonoras más allá de lo clásico. Cuando hicimos La bande-son imaginaire dijimos: “Toda banda sonora requiere de un violín”.

—Oscar, aprendiste francés porque tu mujer es francesa (la mía también) y por eso cantas en ese idioma. ¿Cómo se te ocurrió cantar en otro idioma cuando todavía no podíais prever que llegarías a ser populares también en Europa?

Vaya, tenemos algo en común entonces. En mi caso todo empezó cuando descubrí Les Fleurs du mal de Baudelaire, obviamente en español. Ese libró marcó por completo un antes y después en mi espíritu, luego a Artaud, luego la Nouvelle Vague cinematográfica, allí me nació la idea de aprender francés algún día. Una noche de farra conocí a mi esposa que habla un español perfecto, fui a Francia de visita, descubrí que si quería comunicarme con su familia debía aprender francés sí o sí, y que era el momento. Lo aprendí de manera autodidacta y empecé a analizar a los poetas malditos en sus versiones originales, pero como no lo aprendí en una escuela soy muy fluido para leerlo y hablarlo, y muy malo para escribirlo. Pero ya con la banda, descubrí que el registro de la lengua funciona también como un instrumento, y que además hay cosas que se dicen mejor en francés que en español y viceversa. 

—Como influencias literarias mexicanas, habéis citado el Pedro Páramo y a Xavier Villaurrutia y a escritores latinoamericanos como Oliverio Girondo o Huidobro. ¿Os influye más la imaginería de estos autores o su estilo al escribir?

De la poesía te empapas de la forma y del fondo casi por igual, ese es su poder. Girondo es un genio formal a la hora de deconstruir las palabras, y Huidobro es un maestro de la imagen. Intentamos lograr esa profundidad en las letras de La bande-son imaginaire. De Rulfo bueno, qué te digo, no es que él nos influya, es más bien que a través de los ojos de Rulfo vemos matices de nuestra propia cultura. 

—La banda está impregnada del misticismo que los mexicanos tenéis hacia la muerte, y especialmente del día de la muerte que es la fiesta más importante en Oaxaca. Eso se puede ver en vuestra puesta en escena e incluso en la época que estabais con la obra de teatro cabaret, los actores de la representación simulaban estar muertos. ¿Qué os llama la atención de toda esa imaginería de la muerte?

Hemos hablado un poco de esto en una pregunta anterior: mejor voy a plasmar esa imaginería mediante una pequeña anécdota: un gran amigo que es productor de mezcal, y que además es el protagonista del video de “La morte en vintage”, un día nos dijo; “¿Y si vamos allá, al pueblo viejo, donde están enterrados los abuelos y les tocamos la música de la banda?…, ¿Cómo para qué?, respondimos, y con una sonrisa que invitaba al paseo respondió: si les gusta la música ellos van a ir a estar siempre allí, detrás de un concierto, van a venir, y van a hacer bailar a todos”

¿Podéis habladnos un poco de la revista que acompaña vuestro último disco, Synthesizer Magazine? Habéis comentado que es como un complemento del disco ¿Cómo surgió la idea?

La revista no es un complemento del álbum, es parte fundamental, no vas a encontrar el típico arte con fotos y las letras de las canciones, vas a encontrar piezas literarias que con su imaginería y junto con la música configuran la obra llamada Synthesizer Magazine. Quien escucha el álbum en digital tiene solo la mitad de la pieza. La revista es en sí una obra de diseño y de literatura. La idea surgió porque aprendí edición y diseño editorial a raíz de mi trabajo como editor en una revista cultural de Oaxaca hoy extinta; en la banda procuramos utilizar todos nuestros saberes en pro del proyecto; entonces nos pareció una idea interesante hacer algo que no hemos visto en otra banda: una revista, un álbum revista. Necesitarías tener un ejemplar para saber cómo se configura este asunto.

Os definís como algo raro, disruptivo, un cambio necesario dentro del sistema. ¿creéis que algo ha cambiado en el panorama musical desde que existe la banda

Definitivamente somos un grupo raro, pero no el único raro de la escena oscura, hay muchas propuestas raras, el problema es que actualmente hay una ola de música oscura muy genérica que domina la escena; una línea de bajo, una voz fúnebre, una percusión monótona; se le llama postpunk, pero el postpunk original era otra cosa, era producto de una época de experimentación musical donde surgieron bandas raras, disímiles, hoy hay un uniforme. Nosotros simplemente hacemos la música que nos nace, no la que encaja en un molde, no nos ceñimos a las modas, porque hasta en el underground hay modas, o eso parece últimamente. ¿Que si algo ha cambiado?, bueno, en nuestro país somos la primera banda oscura en tocar en foros que anteriormente estaban reservados a la música más mainstream, hemos hecho una fisura. 

Habéis comentado que el aprendizaje más grande que habéis tenido ha sido pensar el proyecto con mentalidad empresarial. Eso habría que unirlo al espíritu DIY del proyecto, ya que vosotros hacéis los vídeos, organizáis las giras, la promoción. ¿Creéis que es mejor tener todo el control de todo lo relacionado con la banda o que os quita tiempo para centraros en la música?

No creo que nos quite tiempo, porque la música no sólo es el sonido, es todo el ecosistema que permite que una canción llegue a tus oídos, para nosotros era importante conocer cómo funciona ese sistema, es lo que nos ha llevado, por ejemplo, a hacer esta entrevista. Podríamos hacer nuestra música y tenerla en casa, pero de qué serviría; no es un secreto que queremos alcanzar más oídos. Entender el entorno empresarial de la música nos ha dado la libertad absoluta para hacer lo que nos venga en gana sin que nadie nos imponga nada. 

Nosotros ya os vimos en concierto el año pasado en Madrid, pero podéis decirles a nuestros lectores qué pueden esperar de La bande-son imaginaire en el festival Dark City?

Pueden esperar una experiencia más allá de la música y del teatro de las formas, es decir, una experiencia en el que la parte invisible, aquella que toca las fibras nerviosas se sacude en una comunión. No es solo un acto para ver, pues para nosotros el acto no está completo sin el público: el cuarto personaje es la audiencia, veremos si lo logramos, después de todo las audiencias siempre son distintas, y nosotros también somos distintos entre las audiencias. Nos vemos pronto. 

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