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DarkMad 2024

Sábado

por François Zappa

Fotos: Juan Francisco Camacho

La segunda jornada del DarkMad no sufrió tanto de los problemas del primer día, pero seguimos contando con algunos retrasos que hicieron que los conciertos fueran un poco más cortos y algún problema de sonido, pero menos graves que los que padecimos el viernes. En cuanto al público, fue bastante más numeroso, como pudimos comprobar durante toda la jornada y especialmente en el concierto de Clan of Xymox. Lo que no cambió fue el inclemente solazo que hizo que algunos tuviéramos que embadurnarnos en crema solar. Empezamos la jornada a primera hora a las 14: 30 y nos fuimos a casa tras el final del último concierto. Lo que pasó en medio, os lo contamos a continuación:

En el plano personal, este año volví a llevar a mi hijo, ya con un año y tres meses. Fue un largo camino con el carrito desde nuestra casa el Autocine, pero allí encontré una zona infantil desde la que era posible seguir los conciertos sin miedo a que el elevado volumen de la música le llegase a hacer daño en sus pequeños oídos y, además, había atracciones para que se divirtiese. Tuvo la oportunidad de saludar a músicos como Spammerheads, Abraxas e incluso a un simpático Isaac Howlett. Casi nada.

 

Lights of Euphoria

Pasando ya a los conciertos, con retraso empezó el dúo Lights of Euphoria, una de las bandas que grabó para Zoth Ommog en la época dorada del sello y que hace poco recuperó Mecanica en su recopilatorio The Brutalily of Rhythm. Han cambiado bastante desde esos lejanos noventa y ahora hacen una música más emotiva y melódica aunque sin perder la contundencia de antaño. Centraron su set en su disco del 2016 Traumatized y en su último EP, Angels. Sin prestarle demasiada atención al sofocante calor, Jimmy Machon demostró ser un muy buen frontman y el dúo entregó un set bastante potente que, en otras circunstancias, seguro que hubiera hecho bailar al público. Los más tempraneros del festival pudimos escuchar temas como “Hallo Hallo” con el teclista Thomas Gaarn ayudando a las voces o la emotiva (valga la redundancia) “Emotional”. Continuaron con temas modernos como “Man and Machine” y su último single, “Euphoric Light” que hicieron que los primeros valientes se fuesen acercando al escenario. Siguieron con dos temas de Angels, la potente “Puppeteer” y la intensa “Here comes the Rain”. Gaarn se puso a la batería electrónica para “Waiting”, uno de los temas más duros que sonaron esa mañana y se despidieron con “Blood of the floor”, y sus ritmos EBM.

 

Miranda Sex Garden

Seguidamente teníamos a una de las bandas que más ganas teníamos de ver en el festival: Miranda Sex Garden. De la formación original solo queda Katharine Blake aunque en su banda hay músicos como Trevor Sharpe que lleva a la batería desde el 92 o Teresa Casella que se les unió dos años después. Comenzaron con “The Wooden Boat” y enseguida nos demostraron que fueron y son una de las bandas más personales de nuestra escena. Katharine sigue alcanzando los agudos más difíciles y toda la banda demostró dominar perfectamente sus instrumentos. Siguieron con la clásica “Peep Show” y la atmósfera de cuento de “Sleeping Beauty” con un maravilloso trabajo del violín y la flauta, tocada ésta por la líder de la banda. “Stardust” fue una muestra de la tremenda voz de la cantante y “Tonight” con su rollo más trip hop y con el guitarrista haciendo grandes punteos nos hizo olvidar que eran las cinco de la tarde. Pero el concierto no fue solo una celebración del pasado de la banda y así pudimos escuchar uno de sus últimos temas, “Velvetine” con un maravilloso trabajo del violín. Fue un gran concierto en el que lo único de lo que podemos quejarnos es que se nos hizo muy corto. 

 

ITCN

Una de mis grandes dudas era si ver a ITCN o a Empathy Test. Por una parte el concierto celebrando los quince años sobre los escenarios de la banda madrileña iba a ser una cosa especial, por otra llevaba tiempo sin ver a los compositores de “Losing Touch”. Finalmente, fueron los retrasos los que permitieron que viese casi completos ambos conciertos. ITCN jugaban en casa y muchos de sus fans habían venido a verlos como se podía comprobar en las primeras filas de la carpa que estuvieron en todo momento repletas de gente bailando y coreando sus canciones. Repasaron su historia, desde temas como “The Great Depression” de su disco Fight! del 2012, “Machinery” de Refurbish o “1984 (Control)” del álbum que publicaron el año pasado. Esperemos que podamos celebrar otro quindenio de ITCN (aunque tengamos que esperar otros quince años, claro).

 

Empathy Test

No nos cansaremos de repetir que Empathy Test deberían ser más grande de lo que son. A estas alturas de su carrera, la banda tiene una gran cantidad de temazos, tienen un gran frontman en Isaac Howlett y suenan muy bien en directo como demostraron en el Autocine. Comenzaron su concierto con un par de sus mejores temas: “Monsters” y “Empty Handed” ante un público entregado que coreaba los estribillos. Siguieron derrochando emoción con temas tan redondos como “Last Night on Earth” y “Kirrilee” y poniéndonos la piel de gallina con el emotivo comienzo de “Bare My Soul”. Continuaron con un tema del mismo disco, “Vampire Town” y “Demons”, otro de sus grandes composiciones perfecta para que Howlett se luciese con su interpretación. No podía faltar la enorme “Losing Touch” que me sigue pareciendo su mejor composición pero creo que en directo no le llegan a sacar su completo potencial. Para despedirse tocaron un nuevo tema, “House of Cards” del primer disco en solitario de Isaac Howlett. Fueron unos de los triunfadores de la jornada y consiguieron enamorar a los asistentes que todavía no los conocían.

 

Spammerheads

Mientras, en la carpa estaban empezando el dúo valenciano Spammerheads, con uno de los directos más brutales y sorprendentes del festival. Repartieron su set entre los dos discos que han grabado para Soil Records, el primero Tar Blood/Cement Skin publicado en el 2022 y del que escuchamos temas como “The Big Machine Never Wrecks”. David describió su música como música electrónica de clase trabajadora antes de comenzar con “Driving Nowhere” que fue seguida de “Until the Damage’s Done” y “Dear Hangover”. Del casete Bricks for Reconstruction rescataron “Nothing More”, tema en el que Ana se pasó a la percusión de placa metálica, mientras que David se encargaba de las máquinas. A partir de ahí, pudimos escuchar en primicia los temas de su próximo disco, a publicar en junio, con el título de Disclaimer. Sonaron “Human Hysteria”, una brutal y rabiosa “Piggies in the abattoir” que me parece de lo mejor del disco, aunque, ciertamente, se podría decir lo mismo de “Intravenous” durante la cual vimos cómo David se tiraba al suelo simulando un ataque epiléptico
El cierre, presentado como un tema romántico, fue “Love Shall Prevail” que siguió con la vena EBM technoide del dúo, esta vez con el cantante gritando a cuatro patas. No os lo perdáis en directo y no os olvidéis de comprar su nuevo disco.

 

 

Clan of Xymox

Clan of Xymox reunieron a un gran grupo de seguidores que no se cansa de escuchar sus inmortales temas. Y supongo que me debería incluir en ese grupo ya que, aunque los había visto en la última visita que hicieron a Madrid hace un par de años, tenía ganas de volver a sentir sus canciones. Comenzaron con “There’s no tomorrow” con un Roomey bastante alegre y bailando. A partir de ahí se sucedieron una sucesión de hits, como “Jasmine and Rose” (reconocida desde el primer acorde), “Louise” y “Emily” que entusiasmaron a los allí reunidos. Continuaron con “All I ever know” y antes de “Loneniless” Roomey comentó que en España la gente nunca estaba sola, algo con lo que seguro que alguno del público no estaba de acuerdo. Tras “She” y el público dando palmas, se despidieron con “A Day”, con su sonido ya clásico de guitarra y todo el Autocine realmente emocionado. Fue el concierto que reunió a más público.

 

Christian Death

Los reyes del deathrock, Christian Death sufrieron algunos problemas de sonido, especialmente entre el volumen de la guitarra y el bajo que enfadaron a Valor Kand, su líder. Aun así, nos deleitaron con una buena selección de  su último disco, Evil Becomes Rule, como “New Messiah” con Maitri a la voz. Llevan una buena banda que sonó bastante potente en temas como la una teatral “Abraxas We Are”, “Beautiful” que fue cantada con pasión o “Blood Moon”. Uno de los momentos del concierto fue cuando le dedicaron “Romeo’s Distress” a Rozz William y todo el mundo sacó las cámaras para grabar cómo Maitri interpretaba el mítico tema. No fue la única composición de la primera época del grupo que sonó, ya que Valor nos cantó también “Face”, procedente del tercer disco de la banda, el magnífico Ashes. Se fueron despidiendo con “Church of no return” con su pegadizo coro. No fue un mal concierto pero nos quedamos con la impresión de que podía haber sido mejor.

 

Maschinenkrieger KR52

No conocía a Maschinenkrieger KR52 y tampoco me había dado tiempo de escucharlo antes así que la sorpresa fue mayor cuando finalmente lo vi en directo. Para lo que no lo conozcáis, contaros que tras finalizar su alianza con Disraptor, este proyecto alemán de rhythmic noise publicó un disco, Stroke Unit en el prestigioso sello Hands Productions, así que os podéis hacer una idea de cómo sonó eso. Su directo fue brutal, potentísimo y muy ruidoso, sin duda la propuesta más salvaje de todo el DarkMad. Maschinenkrieger KR52 nos regaló una tralla impresionante tanto detrás como encima de su mesa.

 

Signal Machine

Signal Machine, el proyecto del dj Pepo junto a Paco Kamerox me pareció que ganaba en formato festival comparándolo a la vez anterior que los había visto en la sala Specka. Creo que es un concierto que puede funcionar perfectamente, especialmente para cerrar, una gran variedad de festivales, desde los más oscuros hasta los más centrados en el techno. Estuvimos un rato viendo a Pepo con sus máquinas y a Kamerox a la batería aportando la contundencia que solo una batería real puede proporcionar. Vimos un tema llamado “Nuclear Zone”, pero en YouTube podéis ver buena parte de su bolo, con títulos como “Simbiosis”, “Políticos No!!!”, “Killing Joke” o “Réquiem M.J”.

 

Blac Kolor

Blac Kolor, como Putilatex, repetía del año pasado, pero tras haber escuchado hasta la saciedad su último disco Weltenbrand me propuse repetir yo también. Unas sirenas nos avisaron de que empezaba el bolo que se olvidó de intros y cosas semejantes y comenzó con una contundencia considerable. Ante un atónito público, Hendrick Grothe, consiguió subir en intensidad una y otra vez para deleite de un público entregado. No paramos de bailar y si repite el año que viene, repetiré seguramente.

Parade Ground

Siguiendo en la carpa Parade Ground volvieron a demostrar que sus directos son experiencias imprevisibles. La última vez que los vimos habían dado un concierto glorioso que había conectado completamente con el público y esta vez nos sorprendieron con una actuación que nos dejó a todos confundidos. Se habían intercambiado la hora de la actuación con Rue Oberkampf que acabaron cerrando el turno de directos del segundo escenario con lo que es posible que algunos fans se perdieran su concierto, aunque la carpa estaba bastante llena. Tras una sirenas salió Pierre saltando con una inseparable linterna y enseguida abrieron fuego con “Gold Rush”, que tuvieron que repetir por problemas de sonido. Siguieron con “Action Replay” y Jean-Marc cantando como si fuera un crooner, alargando las notas como nunca había visto en ninguno de sus anteriores conciertos. Fueron interpretando sus temas de forma visceral y, por el sonido, un poco caótica, aunque disfrutamos de himnos como la enorme “Moans”. Durante “Strange World” Jean-Marc, que quería dejarle más sitio a su hermano, no calculó bien las dimensiones del escenario y se cayó al suelo aunque, sorprendentemente, tras levantarse continuó sin apenas inmutarse. No hubo más incidentes durante el resto del concierto y como bis, volvieron a tocar “Gold Rush” como suele ser habitual en sus conciertos.

 

Rue Oberkampf

Tras un pequeño problema de sonido, Rue Oberkampf ofrecieron un conciertazo, un auténtico broche de oro a la edición en el que consiguieron una perfecta comunión con el público. Comenzaron con los punzantes sintetizadores de “La Course” y continuaron con “Hope and Fear” y “Negatirvram” con su soñadora melodía. El numeroso público que se había reunido en la carpa se iba animando poco a poco, tema a tema. Julia de Jouy recitó “Clycine” de una forma sensual mientras crecía de forma palpable la intensidad y nos olvidábamos de todo para entregarnos a la música. “Solitude” marcó uno de los mejores momentos del festival, con una interpretación mágica y un público entregado. A continuación, “Never Stop To Dance” fue, en ese momento, justo lo que necesitábamos: nos transmitió la energía que necesitábamos después de tantas horas en el festival. Tras un tema cantado en alemán se despidieron y yo opté por hacer lo mismo.

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