Hubo un momento, en la segunda mitad de la década pasada, en el que parecía que el ascenso de la banda de darkwave Ash Code a las grandes ligas de la oscuridad era imparable. El trío italiano formado por Claudia y los hermanos Alessandro y Adriano tocaban en todos los festivales importantes y recorrían Europa y Latino América en exitosas giras. Pero llegó la pandemia y el proyecto puso el freno de mano mientras la familia crecía. Tras un interesante EP producido junto a la reina del techno Ellen Allien, Ash Code publicó el año pasado su cuarto álbum, Synthome, una obra madura y compleja que nos demuestra que la banda todavía tiene mucho que decir. Actuarán en el festival levantino Dark City Fest que se celebrará entre el 29 y el 30 de mayo en la soleada ciudad de Benidorm.
—Alessandro, tú y tu hermano Adriano estuvisteis en una banda de rock llamada Low-Fi. ¿Qué nos puedes contar sobre vuestros primeros días haciendo música?
—Alessandro: Al ser hermanos, siempre hemos tocado juntos. Las primeras bandas, incluida la que mencionas, fueron una especie de campo de entrenamiento para entender cómo tocar y qué tocar. Nuestras experiencias pasadas nos ayudaron a centrarnos en cuál era realmente nuestra naturaleza y nuestra música.
—Hace unos años, os vimos tocando con Diaframma y Neon, dos de las bandas más legendarias del dark italiano, en Milán. ¿Os influyeron? ¿Hay alguna banda italiana que haya sido importante en vuestra educación musical?
—Alessandro: Recordamos muy bien aquella noche. En general, no nos influyeron las bandas italianas en el desarrollo de nuestro sonido. La escena aquí siempre ha sido bastante pequeña y nuestras escuchas se han centrado más en bandas inglesas o americanas.
—Ash Code empezó en 2013, cuando Alessandro empezó a trabajar con Claudia en algunas canciones de los anteriormente mentados Low-Fi. En algunas reseñas leí que Claudia aporta el gusto a las canciones y Alessandro la sensibilidad. ¿Estáis de acuerdo?
—Alessandro: En realidad, yo ya tenía algunos demos que no se habían usado para ese proyecto, pero en los que creía. Estaba en un punto muerto, totalmente bloqueado. Por casualidad, Claudia añadió algunas melodías de sintetizador, y así surgieron de la nada “Dry Your Eyes” y “Unnecessary Songs”.
—¿El nombre del grupo, Ash Code, es una referencia al Vesubio?
—Claudia: Al principio, simplemente nos gustó cómo sonaban juntas esas dos palabras. Hay una referencia a Daniel Ash, de cuya música somos fans, y también nos gustó que, siendo de origen napolitano, tenemos el Vesubio cerca: las cenizas y la imaginería volcánica parecían encajar. Así que sí, hay una referencia al Vesubio, pero no es la única.
—Después del lanzamiento de dos singles con mucho éxito, empezasteis a trabajar en Oblivion. ¿Cómo recuerdáis los días de composición de vuestro primer álbum?
—Alessandro: Fue un proceso mágico y muy rápido. Después de lanzar “Dry Your Eyes” en enero o principios de febrero, no recuerdo exactamente, nos invitaron a abrir para She Past Away en Nápoles a finales de marzo de 2014. Solo para tener suficientes canciones para ese concierto, al menos seis o siete, compusimos rápidamente lo que acabaría siendo Oblivion. Fue increíble: básicamente escribimos el álbum en dos meses. Desafortunadamente, ese proceso tan rápido y efectivo no se repitió. Los lanzamientos posteriores necesitaron meses, incluso años, para componerse.
—Las letras de “Unnecessary Songs“ dicen: “Where nothing is created, it’s all a tribute, not even a crime.” ¿Crees que esta canción es más relevante hoy en día con todo lo que está pasando con la IA?
—Alessandro: Cuando escribí esas palabras, el debate sobre la IA todavía no había surgido. Había una tendencia, especialmente en Italia, a copiar o imitar estilos y música que estaban de moda y eran exitosos en otros países, simplemente trasladándolos al italiano, sin ninguna originalidad.
—La primera versión que hicisteis fue “I Can’t Escape Myself“ de The Sound. Como somos fans del grupo, ¿por qué elegisteis versionarlos y, en particular, esta canción?
—Claudia: Necesitábamos encontrar una canción especialmente potente y que todavía no hubiera sido versionada en un estilo darkwave y electrónico con caja de ritmos. Esta fue perfecta. Fue una versión realmente bien elegido, y a los DJs les encantó enseguida. Incluso tuvimos la oportunidad de interpretarla delante del batería original de The Sound, que desde entonces se ha convertido en un amigo.
—¿Os consideráis nostálgicos de los 80 o simplemente del pasado? ¿Consideras que ser nostálgico es un delito?
—Alessandro: Mirar al pasado con cierta añoranza o nostalgia es quizá un sentimiento muy humano. En general, nos fascinan las cosas del pasado, también porque la mayoría de ellas las hemos vivido. Los tiempos modernos no nos cautivan de la misma manera. En cuanto a “la nostalgia como un crimen”, eso es en realidad una frase de una de nuestras canciones, en la que me hablo a mí mismo, diciéndome que mire hacia adelante, porque la nostalgia puede llevar a un estado mental que no es exactamente saludable.
—Habéis dicho que tanto Oblivion como Posthuman se inspiraron en paisajes naturales. ¿En qué sentido os inspiráis?
—Alessandro: No estoy del todo seguro de que yo lo haya dicho en el pasado. Posthuman se inspiró en los estudios filosóficos de Claudia. En cuanto a Oblivion, una parte de las letras, que giran en torno al concepto filosófico del “olvido”, se inspiró en algunos vídeos de paisajes naturales con niebla que encontré en internet. Por puro azar, uno de esos vídeos, publicado por una productora que ya no existe y con muy pocas vistas en YouTube, acabó convirtiéndose en parte del vídeo oficial de “Oblivion”. Me fascinaron esas imágenes y contacté con la compañía, que ya no existía, y nos concedieron el uso del material de forma gratuita. Tuvimos mucha suerte. En esencia, la canción se inspiró en imágenes que, por casualidad, también acabaron apareciendo en el vídeo.
—En Posthuman, algunas letras hablan del papel de la humanidad mientras el orden de las cosas se desplaza, un tema bastante intenso. ¿Cómo elegís los temas para vuestros álbumes? ¿Consideráis el tema antes que la música?
—Claudia: Para nuestros álbumes, al menos estos primeros cuatro, incluyendo Fear, siempre hemos buscado un tema central para centrarnos, aunque no todas las canciones encajen al 100% con él. Sí: en Posthuman nos fascinó la relación entre humanidad y máquinas. Era 2015 y todavía no estábamos en el epicentro de la revolución de la IA como lo estamos ahora. Pero ya percibíamos sus peligros y sus límites para la evolución humana. Desde entonces, las cosas solo han empeorado. En el futuro, quizá decidamos hacer álbumes sin un concepto central, simplemente recopilando canciones.
—Claudia, estudiaste filología y has dicho que las Meditaciones intempestivas de Friedrich Nietzsche han actuado como una influencia estética en la visión y la música del trío. ¿Qué otras influencias filosóficas pueden encontrarse en la música de Ash Code?
—Claudia: El segundo álbum se inspiró en el concepto de lo “posthumano”, tal como lo describe la filósofa italo-australiana Rosi Braidotti. Nos interesó especialmente la relación entre humanidad y naturaleza, que en la era moderna casi ha desaparecido, porque el foco se ha desplazado de vuelta hacia la subjetividad, como en el humanismo, dejando la naturaleza en un segundo plano, casi perdida. Lo que esperamos es un retorno a nuestras raíces: la naturaleza. En el álbum más reciente, Synthome, tomamos el concepto de “sinthome” en la interpretación psicoanalítica lacaniana, específicamente el nuevo término acuñado para describir el nudo a través del cual un sujeto encuentra la manera de no volverse loco. En nuestro caso, esa salida es la pasión que tenemos por la música. Colocamos la “Y” en el término como referencia a nuestros instrumentos musicales.
—Creo que hay una evolución importante en vuestra música de Posthuman a Perspektive, incluso mayor que la que hubo del primer álbum a Posthuman. ¿Estáis de acuerdo?
—Claudia: Creo que ha habido una evolución natural, algo que le ocurre a cualquier banda. Escuchas distintas, lecturas distintas que te influyen y te empujan a avanzar, a experimentar, a crecer. Viendo nuestro recorrido ahora, después de más de diez años, puedo darme cuenta de que no todo estuvo perfectamente enfocado ni fue totalmente lineal. Como Oblivion es nuestro mejor vendido, quizá habría sido más fácil para nosotros replicar su sonido en los siguientes álbumes y quizá habríamos ganado más público. Pero no nos arrepentimos, porque siempre hemos hecho lo que queríamos: experimentar con música, palabras y lenguajes sin ningún tipo de remordimiento. Y actualmente estamos trabajando activamente en cosas nuevas.
—Hablando de la parte electrónica de Ash Code, habéis dicho que a veces construís las canciones alrededor del beat. ¿Cuál es el beat perfecto para Ash Code?
—Alessandro: No sé cuál es el beat perfecto; sigue siendo algo que busco cada día. Más allá de los sonidos y equipos que usamos—samples de librerías, discos o grabaciones en vivo—la inspiración para un beat puede venir de algo que escucho por casualidad en el metro, un tono de llamada del teléfono o una banda sonora de una película. Cuando encuentro algo que me interesa, salta una chispa. Si no, me quedo frente a una caja de ritmos intentando componer algo nuevo. Cuanto más avanzamos, más difícil es encontrar un beat interesante.
—En Perspektive, la banda incorporó un nuevo instrumento artesanal construido por un artesano italiano llamado Micro-D. ¿Es importante para vosotros sonar “diferentes” a otras bandas darkwave?
—Alessandro: Siempre he querido aportar algo distintivo al directo, algo especial. Este instrumento, que es tanto percusivo como hecho de láminas de metal, tornillos, cuerdas y muelles, se convirtió en la base de la canción “Perspektive“ por su sonido especialmente interesante. Ahora mismo no estamos tocando esa canción en directo, así que no usamos el instrumento en el escenario, pero sigue formando parte de nuestro arsenal cuando necesitamos sonidos más metálicos o industriales. Sí: nuestro objetivo principal es sonar diferentes a los demás.
—En Perspektive cantasteis con la colaboración de Luca de Die Selektion. ¿Por qué lo elegiste para la parte en alemán y cómo fue la experiencia de trabajar con él?
—Claudia: Tenemos un gran respeto por Die Selektion y por Luca, a quien conocemos desde los primeros días de la banda. Queríamos escribir una canción en alemán solo por diversión: nos encanta cómo suena el idioma. También necesitábamos a alguien para cantar el estribillo, así que pareció natural pedírselo a él. Estamos conectados con él a través del respeto, la amistad y la admiración por su trabajo. Estamos muy contentos con el resultado.
—En la mayoría de vuestros álbumes (a veces en segunda o tercera ediciones) incluís remixes de otros artistas. ¿Creéis que esa es la mejor forma de completar un álbum? ¿Hay algún artista con el que os gustaría que remezclaran vuestro trabajo y con el que todavía no habéis colaborado?
—Alessandro: Los remixes permiten tener una perspectiva diferente sobre una canción. Cuando otras personas remezclan nuestras pistas, es interesante y divertido ver qué es lo que el remezclador encontró más importante o más convincente, porque obviamente no todos los elementos se preservan. La canción se descompone y a menudo solo se quedan las voces, la línea de bajo o algunos otros elementos. Es muy disfrutable. Pero también es interesante y divertido para nosotros remezclar a otros, porque nos da la oportunidad de abrir la mente, ver cómo otros artistas construyen sus canciones, usan sus sonidos, crean sus baterías y líneas de bajo, y ponernos a prueba frente a su trabajo. Así que es un ejercicio doblemente interesante: otros trabajan sobre tus canciones y tú trabajas sobre las canciones de otros.
—El EP Fear fue vuestra forma de sobrellevar la situación pandémica. Me parece extraño que tiempos tan dramáticos no generaran más canciones sobre eso. ¿Creéis que la música no refleja la realidad lo suficiente?
—Alessandro: Durante ese periodo estábamos trabajando en un nuevo álbum, pero la pandemia puso todo patas arriba. La música que teníamos ya no nos parecía adecuada, y las canciones que habíamos escrito ya no reflejaban aquellos tiempos. Así que nos centramos en otra cosa: una serie de transmisiones en vivo para recaudar fondos contra la COVID-19. Una vez terminado ese primer año, nos encontramos con nuevas canciones que sentíamos que nos describían mejor y describían nuestra realidad. Teníamos esas tres pistas más unos remixes excelentes de nombres importantes, y decidimos hacer un EP en lugar de un LP. Fue un momento extraño. A pesar de tener tanto tiempo libre, muchos artistas—incluyéndonos a nosotros—simplemente no tuvieron el entusiasmo para componer o producir.
—Cuando habláis de transmisiones en vivo, ¿os referís al festival Gothicat, verdad? ¿Cómo surgió la idea? ¿Qué pasó con el proyecto de un festival físico?
—Adriano: Hicimos varias ediciones a través de la marca que gestiono. La idea nació después de un convierto transmitido en vivo en solitario de Ash Code que superó los 1.000 espectadores simultáneos y recaudó alrededor de 2.000 euros. Como habíamos trabajado y tocado con prácticamente todo el mundo de la escena, empezamos a pensar en qué podíamos hacer para ayudar a apoyar la investigación. Pedimos a cada banda que aportara un vídeo en directo inédito y montamos una especie de festival virtual orientado a recaudar fondos de forma efectiva. Las primeras ediciones fueron enormes: la primera llegó a más de 10.000 personas conectadas a través de Facebook, YouTube, Twitch y otras plataformas, y recaudamos mucho dinero para organizaciones benéficas. La idea de un festival físico, por desgracia, ha quedado en pausa por ahora. Después de la pandemia, el alto coste de los vuelos y la dificultad de encontrar salas asequibles hizo que fuese demasiado caro organizarlo, incluso aunque fuese un festival pequeño con solo cuatro o cinco bandas. Hicimos los cálculos financieros y era demasiado costoso, sobre todo porque queríamos mantenerlo como un evento benéfico.
—¿Cómo fue trabajar con la leyenda del techno Ellen Allien en el EP Dance and Kill?
—Alessandro: Todo empezó en Instagram, donde ella mencionó que nos había añadido a una de sus playlists. Nos hicimos amigos en internet y, por casualidad, nos cruzamos una mañana en Berlín. Fue todo muy natural. Ella es una leyenda y siempre hemos sido fans de su música. El hecho de haber creado algo juntos sigue siendo increíble para nosotros. Aunque fue solo un EP de tres temas, trabajar con ella en la música, el diseño, los vídeos y las fotos promocionales que hicimos juntos fue una experiencia realmente rica. De verdad, es uno de los puntos más destacados de nuestra carrera.
—¿Por qué tardasteis siete años en publicar un nuevo álbum? Leí en una entrevista que la banda estuvo a punto de separarse.
—Alessandro: No es fácil mantener una banda durante tantos años con consistencia y compromiso. Hay sacrificios diarios que hacer para priorizar la gira, los viajes y la producción del grupo. Hubo momentos en los que otras cosas tenían que venir primero, sobre todo porque los tres tenemos trabajos fuera de la música. Así que sí, estuvimos muy cerca de separarnos y estuvimos inactivos durante varios meses, pero volvimos.
—El nuevo álbum ha sido mezclado de nuevo por Doruk Ozturkan. ¿Hay algo especial que os guste de su trabajo?
—Alessandro: Además de ser una gran amistad, consideramos a Doruk un productor fantástico: es muy fácil trabajar con él y suele entregar exactamente lo que buscamos en solo unas horas. Le enviamos las pistas y, en un día—como mucho, dos—la canción está lista. No porque nuestras composiciones sean especialmente fáciles de mezclar, sino porque él sabe exactamente qué hacer y cómo hacerlo. Siempre ha sido nuestra opción más efectiva. En el futuro quizá trabajemos con otras personas: hay productores con los que nos encantaría colaborar. Pero Doruk es con quien es más sencillo y más fácil conseguir lo que tenemos en mente.
—Dijiste que el nuevo álbum muestra un lado nuevo de Ash Code. ¿Cómo describirías ese lado? ¿Más maduro?
—Claudia: Sí, seguro: somos personas muy distintas a las que éramos hace siete u ocho años. Tenemos vidas diferentes, prioridades diferentes. No es ningún secreto que los tres nos hemos convertido en padres y tratamos de gestionar nuestra carrera mientras vivimos todo esto junto con nuestras nuevas vidas. Eso nos ha convertido en personas que observan lo que pasa en la vida desde otra perspectiva, y eso se refleja, sin duda, en las canciones. Es un lado diferente de nosotros.
—Una de las canciones, “Ángel Oscuro“, tiene letra en español. Dijiste que era una especie de reconocimiento para vuestros fans latinos. ¿Qué nos puedes contar sobre vuestras experiencias y giras por Latinoamérica?
—Alessandro: Sí, es realmente un homenaje para ellos, pero también al hecho de que nos encanta el idioma español y cómo suena. Hicimos gira por Latinoamérica en 2017 y de nuevo en 2022: dos experiencias magníficas. Conocimos a muchísima gente genial, vimos un montón de cosas maravillosas, y los conciertos fueron especiales. Por supuesto, para una banda europea, hacer gira por muchos países en una semana es siempre agotador. La última vez tocamos cuatro shows en cuatro países distintos en cuatro días consecutivos, sin dormir prácticamente: solo haciendo cabezadas en los aviones. Nos llevamos más allá de nuestros límites y probablemente no podríamos mantener ese ritmo ahora. Pero tenemos muchas ganas de volver. ¡Esos conciertos fueron algo especial!
—El vídeo de “Ángel Oscuro” lo hizo de nuevo Elio De Filippo. Habéis trabajado con él en muchos vídeos. ¿Crees que es el director perfecto para vosotros?
—Alessandro: Hemos colaborado con él en casi todos nuestros vídeos. Es alguien con una mentalidad muy abierta, que se entusiasma de verdad con los retos y con lo que yo a menudo le propongo. Siempre hay ganas de ir más allá del vídeo musical estándar: experimentar con tecnologías más antiguas, entornos poco habituales, nuevas ideas. Nunca se echa para atrás y siempre está muy disponible. Además, siempre trae sus propias ideas interesantes. Yo diría que hay un intercambio diario entre nosotros: hablamos casi todos los días, compartimos pensamientos sobre cine y arte, y nos enviamos mensajes constantemente.
—Vuestro último lanzamiento ha sido un remix del productor techno Dave Clarke. ¿Por qué él? ¿Te gusta también la música techno?
—Alessandro: Todo empezó con un encuentro casual en Nápoles hace unos años. De esa cena nació una relación. Él había expresado interés en remezclar uno de nuestros temas y estamos hablando de un productor de techno muy importante, que ha remezclado a algunos nombres enormes. Estamos muy contentos de que lo hiciera con nuestra canción también. El resultado es realmente potente. También nos entusiasma que nos haya invitado a tocar en el festival anual que organiza en Ámsterdam, donde actuaremos este próximo octubre. ¡No podemos esperar!
—¿Es difícil ser familia y banda a la vez?
—Claudia: Sí, es un reto mucho más duro: todo tiene que estar calculado con un margen de error mínimo. Para los directos, ahora necesitamos saber con bastante antelación no solo la hora de tocar, sino también dónde dormiremos y dónde comeremos, para poder gestionar la logística con precisión. Además, viajamos con una niñera para cuidar a los niños; no es nada sencillo. Pero lo hemos conseguido durante el último año y esperamos seguir haciéndolo, porque sabemos lo importante que es nuestra música en directo. En todas partes.
—Hablando de familias, como comentáis, el año pasado llegó un nuevo miembro. ¿Cómo ha cambiado la paternidad a Ash Code? “Fire”, “Run in the Dark” y “Living for the Sound” hablan de la maternidad y la vida nueva, ¿no?
—Alessandro: Sí, esas letras—especialmente “Run in the Dark“—están llenas de referencias a la maternidad y la paternidad, aunque siempre vistas a través de una especie de lente oscura. Claudia y yo somos padres de un niño maravilloso, y Adriano también se convirtió en padre un poco antes, de una hija. Así que los tres estamos viviendo este momento. Hace mucho más difícil gestionar la banda: es un reto diario, pero de momento hemos logrado seguir de gira sin problemas. Esperamos que siga así, porque de verdad creemos que la actividad en directo es esencial.
—Es momento de hablar de los proyectos paralelos. Claudia, tú con otras dos chicas creaste el grupo Neila Invo. ¿Qué queríais expresar con esa nueva banda? ¿La dejaste porque era difícil mantener ambos proyectos y ocuparte del bebé al mismo tiempo, no?
—Claudia: La idea original de Neila Invo nació de Elettra y Valeria, las otras dos chicas. Yo me incorporé más tarde porque necesitaban a alguien que tocara el teclado y que se encargara de la estructura y el arreglo de las canciones. Así que me ocupé de los sintetizadores y de las secuencias. En cuanto a lo que queríamos expresar, también aporté a la parte conceptual del álbum, que trata sobre el extrañamiento/alienación—un tema que realmente me interesaba, porque como artistas siempre nos sentimos un poco alienados en la sociedad actual, que quiere a todo el mundo estandarizado. Y claramente nos sentimos diferentes. Desafortunadamente no tengo suficiente tiempo como para seguir bien ambos proyectos, así que tuve que elegir. Cuando te conviertes en madre y tu hijo todavía es pequeño, estás muy absorbida por él. Para hacer una cosa bien, tuve que soltar la otra, con gran pesar.
—¿Qué podemos esperar de vuestro concierto en Dark City Fest?
—Alessandro: No tocamos en España desde hace unos años, aunque ya tenemos conciertos programados para 2027. Tenemos muchísimas ganas de tocar en Dark City Fest: las ediciones anteriores fueron igual de increíbles. Tenemos muchas ganas de subir al escenario, disfrutar del show y disfrutar también de nuestros fans, pero además queremos ver al resto de bandas del cartel. Así que nos vemos allí… en el escenario y fuera de él.
