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Nao Katafuchi – Émergence

por François Zappa

Por fin los amantes del CD tenemos una edición del primer álbum de Nao Katafuchi, editado en el 2015 y al que para la ocasión se le han añadido varios temas extras. El disco, publicado por Vuz Records, se puede escuchar y comprar aquí. Nao Katafuchi, crecido en Tokio durante los ochenta, se enamoró de la electrónica mientras pasaba su juventud en las calles de Shibuya. En 1991 se fue a vivir al Lower East Side de Nueva York donde trabajó de ingeniero de audio a la vez que formaba su primera banda de rock electrónico Superfortress, que llegaron a publicar un par de EPs y LPs auto-producidos. En las famosas fiestas de Wierd Record encontró una escena a la que podía pertenecer y conoció a artistas como Xeno and Oaklander con los que colaboraría en el disco del que queremos hablar hoy. Fue durante esa época, en el 2012, que publicó bajo su nombre su primer EP titulado Yumegoto. A finales de 2015 se fue a Alemania donde grabó este Émergence en el sello Nadanna, y se asentó en la escena darkwave de la zona. El año pasado publicó un nuevo disco Stalhgrau influido por su estancia en el país germano y último capítulo de las aventuras de este música japonés.

En cierta forma, Émergence es un disco muy fruto de esas vivencias, de ese amor por la electrónica, la estancia en Nueva York y claro, el origen nipón del artista que le da un toque exótico a ciertas partes de esta obra de synth pop oscuro cargada de romanticismo y melancolía. Comienza el disco con «»Silhouette» donde encontramos unas guitarras post-punk sobre un fondo de dark synth pop y unas estrofas que nos recuerdan el «I Run (So Far Away)» de los A Flock of Seagulls. Émergence nos sorprende con su ritmo frenético, sus partes cantadas en japonés y la colaboración de Liz Wendelbo de Xeno & Oaklande en las voces. En Dance To the End nos encontramos vocalmente el romanticismo elegante y ochentero que derrochaba el Brian Ferry de Bête Noire, en el que es para mí, el mejor momento del disco. «Awakening” es una colaboración con Tomo Akikawabaya (un músico de minimal/darkwave japonés creador de interesantes discos como The Castle y singles como el maravilloso Mars) que aporta su voz al dialogo que nos acompaña a lo largo de un tema cuya tensión es aumentada por unos persistentes sintetizadores. «Living In My Own World», cantada sensualmente, cuenta con una producción muy cuidada. Unos potentes y nocturnos sintetizadores nos saludan al comienzo de «The Lonely Kind» , que aunque no está mal, es el tema que menos nos llama del disco. Otra grata sorpresa es «Comes To My Life» con un estilo vocal que nos recuerda al dance noventero, especialmente en el estribillo, y con un resultado irresistible. En cambio, el bonito comienzo de «Ghost Town» nos vuelve a remitir a los ochenta con sonidos muy New Order, pero cantada con la pasión que solo sabía transmitir Brian Ferry: otro gran tema. Como bonus track tenemos el tema «Masks», el más oscuro y misterioso del lote.

De las remezclas, la primera de «Silhouette» no cambia mucho el original pero sí que nos ayuda a poner en el mapa a Ohama, otro interesante artista japonés de synth pop que vale la pena descubrir. Kevin Komoda ex miembro de nuestros queridos Rational Youth mete más sintetizadores y por momentos parece que vamos a escuchar «Enola Gay» durante su remezcla de «Dance to The End». También nos gusta mucho el trabajo de Shade Factory para su remezcla de «Living In My Own World», consigue enrarecer el tema y al final nos hace difícil elegir entre su toma y el original. También nos parece muy interesante la remezcla de No More de «Ghost Town», que enfatiza el dramatismo del tema. Otra de las remezclas exclusivas es «The Lonely Kind» realizada por Psyche que pone los sintetizadores en segundo plano dándole toda la importancia a la parte vocal. Termina el disco con una última remezcla bailable de «Living In My Own World», realizada por Shade Factory.

Con Émergence te llevas un buen disco, un manual de cómo hacer buenas remezclas y una puerta a a la electrónica japonesa de los años ochenta. No se puede pedir más.

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