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Le Guess Who? 2019

por François Zappa

Decía Ferdinand de Saussure en su famoso Curso de Lingüística General que «el lenguaje es heteróclito y multiforme». Si estas palabras las usásemos para describir un festival, ese sería, sin dudas, el Le Guess Who? Heteróclito porque no se ajusta a ningún patrón ordinario, multiforme por la gran variedad de formas de su propuesta. Representando lo poco representado ha sido el lema de un festival cuyo line-up es siempre una sorpresa.

Como únicos puntos negativos de esta edición: el festival ha crecido mucho y algunas de las salas se llenan, cosa que pasó especialmente el viernes y el sábado. Yo intento salir poco del Tivoli (aunque las salas superiores, bastante pequeñas, se llenaban fácilmente durante el finde), porque siempre es más fácil ir a otro concierto si el que quieres ver ya está lleno. Haría falta algo de información de la organización, avisando que las salas están llenas o en proceso de llenarse.

Jueves

Empezamos el festival con Kali Malone, que presentó su The Sacrificial Code a un público respetuoso, pero algo enfermo, que solo interrumpió el concierto para toser esporádicamente. Durante los cuarenta minutos que duró su actuación, solamente vimos su cabeza, ya que el órgano de la Grote Zaal está en la parte superior y desde nuestro sitio poco veíamos. Nos costó un poco entrar en su música ya que era el primer concierto del día y su propuesta algo difícil.

Seguimos con uno de los mejores conciertos del festival: Caspar Brötzmann Massaker dieron una muestra de rock difícil de superar. Interpretaron con gran pasión «Sarah», «The Tribe», «Hunter Song» y «Böhmen». El hijo de Peter Brötzmann demostró ser tan bueno en su terreno como su padre en el suyo. Terminaron con «Massaker» alargándose unos buenos quince minutos sin que nadie se quejase. Hay un muy recomendable vídeo en YouTube con el concierto completo

Bajamos de nuevo a la Grote Zaal (sala grande) a ver la premiere de AEAEA, el nuevo proyecto de Patrick Higgins y Nicolas Jaar. Los dos sentados (el chileno-estadounidense de espaldas a nosotros, que estábamos en un lateral) vimos a Higgins tocando la guitarra mientras Jaar procesaba y sampleaba sus sonidos. Sabíamos que no íbamos a ver algo muy bailongo, pero tampoco nos esperábamos esto. Nos gustó de todas formas.

En el último minuto elegimos ver a Godflesh en vez de a Gruff Rhys y nos llevamos la sorpresa de que estaban tocando entero el Streetcleaner. Unos visuales de un crucificado y una pequeña introducción dieron paso a la inicial «Like Rasts». Sonaron contundentes y bestiales en todo momento, cerrando el concierto con el último tema del disco «Locust Furnace». Uno de los mejores conciertos que he visto suyos. 

Y de la caña de los de Birmingham al delicado sonido de Efterklang que dieron otro de los grandes conciertos de la jornada: el set consistió en una mezcla de los temas de su último disco Altid Sammen (como la inicial «Verden Forsvinder», «Vi er uendelig» o «Under Broen Der Ligger Du»), con una selección de sus temas más conocidos como «Alike», «Modern Drift», «The Ghost» o «Dreams Today». La banda sonó muy bien con la máxima emoción y clase.

Nos subimos un rato para ver a Earth que, al menos el rato que vimos, estuvieron fantásticos.

Y volvimos a bajar a la Grote Zaal para ver a la formación de Somalia, Dur-Dur Band, pero se juntaron un sonido no demasiado bueno (algo raro en el festival) junto al cansancio del primer día (viaje y todo eso) y no llegamos a disfrutar el concierto. Terminó y nos fuimos a dormir al hostal (una noche algo accidentada porque la cama del hostal tenía chinches, pero bueno, el festival no tiene nada que ver con eso).

Viernes

Empezamos con otro de los mejores conciertos del festival (y del año): Oiseaux Tempête, en versión extendida (con Jessica Moss, Radwan Ghazi Moumneh y Jean-Michel Pirès), comenzaron con uno de los temas de su último disco, From Somewhere Invisible, «Weird Dancing In All-Night» y nos dieron una lección de hasta donde se puede llevar el rock. Para el segundo tema contaron con G.W. Sok (antiguo cantante de The Ex) que hizo su peculiar spoken word durante «He is afraid and So Am I». Siguieron con «Grasse Matinée», la instrumental «Carnaval» y la final «Through the Speech Of Stars». Verdaderamente alucinante.

Nos fuimos a Janskerk (una de las iglesias de la ciudad) para ver a King Midas Sound, que empezó con retraso por un problema técnico. Unas luces rojas nos condujeron al infierno mientras Kevin Martin, (The Bug) metía los primeros beats. Enseguida salió Roger Robinson, que con su hipnotizante voz nos recitó, entre otras, «You Disappear» y «Alone». Durante uno de los temas recorrió el pasillo de la iglesia, armado con un megáfono a través del cual soltaba sus incandescentes letras. Muy buenos.

Volvimos al Tivoli para ver uno de los conciertos que más ganas teníamos que ver: las Raincoats celebrando el 40 aniversario de su primer disco. Las tres integrantes del grupo originales venían acompañadas de un nuevo batería. Tocaron el disco de pe a pa comenzando con «Fairytale in the Supermarket», «No side to Fall In», la clásica versión de «Lola», y las finales «In Love» and «No looking». Estuvieron muy simpáticas durante todo el concierto, sonaron de lujo y para finalizar, nos obsequiaron con dos regalos: «No one’s Little Girl» y «Shouting Out Loud». Sin dudas, un gran concierto, algo más que nostálgica para un disco que me ha marcado.

El mítico músico etíope Ayalèw Mesfin apareció en el escenario Ronda, acompañado por la banda Debo Band, ataviado con una cinta con la bandera de su país y muy animado. Un par de veces, durante el concierto recorrió toda la sala, cantando y saludando a un público muy entregado. Nos encantó un tema muy funky que tocó justo después de una larga introducción instrumental que le sirvió para cambiarse de ropa y aparecer con una elegante chaqueta. Se alargó 15 minutos, pero no importó, la gente bailó todo el rato. Quería ver un rato de Mark Ernestus’ Ndagga Rhythm Force, a los que había visto media hora en un parque de Milán, pero había cola y me decidí ir a la sala donde más tarde tenía que tocar Lafawndah, pero también había cola, la razón: estaba pinchando Björk. Tras esperar un rato, viendo que la gente se largaba, conseguimos entrar. Fue justo cuando salió Moor Mother con su grupo de amigos que tuvimos la oportunidad de entrar. Dentro, detrás de unas plantas, escondida de la vista, se encontraba la islandesa. Pinchó la remezcla de Lotic del «Lung» de Teengirl Fantasy y «Linga Linga» de Bamba Pana. Diez minutos después puso un último tema y se piró.

Nos quedamos en la sala para ver a Lafawndah, que empezó con un lígero retraso. Acompañada de un batería, empezó a oscuras, sorprendiéndonos con su gran voz. Su música nos hace imaginarnos cómo sería el RnB si hubiera nacido en Marrakech y no en los Estados Unidos. Su directo me gustó mucho más que en disco (que también me gusta), ya que a las canciones les logró dar muchos más matices y su interpretación fue soberbia. Solo su éxito «Daddy» sonó un poco más convencional. A seguir.

Este año había un club nuevo que sumaba su programación a la del festival. A unos cinco minutos del Tivoli, en un canal, se encuentra el Basis, el tipo garito cutre que me encanta. La programación fue bastante buena y el viernes pude ver allí el live de Slikback: cañero, peligroso y muy oscuro. Lo gocé muchísimo.

Tenía muchas ganas de ver a Mala, ya que otras veces siempre me lo había perdido por una cosa u otra, y la espera valió la pena. Metió samples de «El bueno, el feo y el malo», y temas como el «Empire of Dirt» de Egoless, «Skeng» y «Iceman» de The Bug (Mala era parte de la selección del creador de London Zoo), «Topper Top» de Sir Spyro, «Radar» y «King» de Distinct Motive, «Emperor» de Duster, «Not a Kick» de Compa, su «Bury Da Bwoy», «Pulse» de Caspa, «Battlefield» de J:Kenzo, «No time» de Muttley, que nos obligaron a quedarnos hasta el final de la sesión. Bastante cansados, nos volvimos al hostal (esta noche, por suerte, sin chinches).

Sábado

Empezamos en la Jacobikerk con un coro de mujeres griegas, Isokratisses que cantaron temas del folklore griego. Las siete chicas, iban turnándose la parte principal en cada tema. Curioso.

De allí, nos fuimos al Tivoli, a ver a Murcof, con un perfecto live de ambient. Los pianos aparecían y desaparecían, mientras nos sumergíamos en un directo en el incluso tuvimos algún momento casi bailable.

Seguimos con Doug Hream Blunt que dio, inesperadamente, uno de los conciertos del festival. Ayudado por una joven banda con la que había ensayado solo durante seis horas, fue tocando los temas de su disco, Gentle Persuasion, rescatado del olvido por Luaka Bop. Escuchamos joyas como «Fly Guy», «Gentle Persuasion» y «Ride the tiger» que los jóvenes músicos tocaron magistralmente. Un disco y un concierto maravilloso.

Habíamos visto a Djrum pinchando hace poco, pero lo queríamos ver en live. Con una violonchelista, él al piano/teclado y voz, su directo me sonó, algunos momentos, casi trip hop. La cantante lloró durante unos de los temas y después se tiró al suelo. Un poco de teatro para acompañar tan bella música.

Siempre es un placer ver a Aldous Harding, en el Primavera no pudimos disfrutarla como queríamos por culpa del solape del sonido de otro escenario, así que el Le Guess Who? era el sitio perfecto. Comenzó sola con la guitarra y su tema «The World is Looking For You». Ya con la banda, continuó con «Designer», «Zoo Eyes» y la magnífica «Treasure», con su voz infantil. Se notaba que disfrutaba del control que tuvo sobre un maravillado público, durante poco menos de una hora.

De ahí, nos fuimos a ver a la actuación de The Bug, en esta ocasión con dos MCs: Flowdan (con el que ha colaborado en muchos de sus discos) y Manga Saint Hilare. El sonido de unas sirenas marcó el comienzo del concierto (con un lígero retraso), y The Bug pinchó el «Poison Dart» que hizo con Warrior Queen. El tema nos recordó la primera vez que lo vimos en directo, la primera de muchas. Pronto aparecieron los dos MCs que, aunque reconozco no ser muy fan del rollo, lo hicieron francamente bien. 

Subimos a unos de los escenarios de la planta de arriba para ver a DJINN, un dúo sueco de músicos provenientes de Hills y GOAT. Ya sea al violonchelo, saxo o la batería dieron una buena muestra de free jazz con la que no conseguimos conectar, quizás por haber pillado el concierto ya empezado.

Nos fuimos a Ekko, otra de las salas del festival, no muy lejos del Tivoli, a ver a Mythic Sunship Astral Family, o lo que es lo mismo, la banda Mythic Sunship acompañada del sitar de Ami Dang y otro batería. Fue una jam espacial de una hora que nos hizo volar a todos. Magníficos.

Aunque teníamos pensado quedarnos en Ekko para asistir al concierto de Oorutaichi, nos dejamos convencer por un amigo para ir a ver a Petbrick. Con un cartel tan impresionante, debes hacer muy bien los deberes y comprobar todos los artistas y nosotros habíamos ido un poco a lo fácil y no nos habíamos enterado de que Igor Cavalera tenía un proyecto con Wayne Adams con este nombre. En una auténtica y salvaje bacanal industrial, Adams cantaba y metía ruidos mientras Igor, prácticamente, destrozaba la batería. Tremendo. El concierto solo fue ligeramente estropeado por unos ingleses borrachos.

Domingo

Empezamos en Ekko con Loving, banda de indie rock formada por Jesse Handerson, David Parry y Lucas Henderson, y que este año se ha autoeditado su primer disco. Tocaron algunos temas nuevos como su último single «Only She Knows», pero no consiguieron terminar de despertados.

La sorpresa del festival fue Ed Dowie. Muy simpático durante todo su concierto, nos contó mil cosas entre temas. Tocó varios temas de su primer disco The Uncle Sold, como la inicial «Verbarhemiopia», «Red or Grey», «May for a Dead Queen», «David is Unwell» o «Yungpawel», aparte de presentar nuevos temas como «First of September» y «Redstone». Verdaderamente único (en el buen sentido). A seguir.

Volvimos a Ekko a ver a Vivien Goldman que dijo que acaba de grabar un disco con Youth de Killing Joke. Comenzó con «Launderette», su famoso single del 81, y siguió con un tema nuevo, «Next is Now». Continuó con una versión de los Flying Lizards en la que ella cantaba llamada «Her Story», que fue seguida de «Private Armies», y un par de nuevos temas «Russian Doll» y «My Bestie and My BFF». No estuvo mal, pero se le notaba un poco cascada de voz.

Nos dirigimos por primera vez en el día al Tivoli para el concierto de Negativland. Nos sentamos en uno de los balcones y desde ahí pudimos ver perfectamente cómo tocaban todo en directo. Acompañados de dos chicos encargados de hacer los visuales, nos deleitaron con una gran hora de electrónica experimental con guiños a sus temas «Michael Jackson», «Time Zones» o «The Weatherman». Curiosamente nada del mítico «Christianity is stupid» en lo que fue uno de los mejores conciertos del festival.

Fuimos a ver el nuevo espectáculo de Holly Herndon: Proto, donde acompañada de tres otras cantantes y un músico a la programación nos presentó un show basado principalmente en la voz. Incluso en un momento grabó a la gente cantando para llevárselo a Canadá. Me pareció bastante chulo y original y supongo que estará bien alto en los festivales del año que viene. O debería.

Michele Mercure sería perfecta para girar junto a Negativland: usa samples vocales como estos últimos, pero más en serio, su electrónica tiene un sabor pretérito y el aspecto visual es muy importante (en su caso, entre otros con vídeos del día que murió JFK). Recomendamos su recopilatorio del año pasado, Beside Herself y recomendamos también verla en directo. 

Nos perdimos los primeros dos temas de Cate Le Bon y llegamos justo para «Home to You», que fue seguido de «Wonderful, «N0 God», «You Don’t Love Me» hasta llegar hasta la final «Meet the Man». Muy elegante y con una perfecta banda.

Bajamos a la Grote Zaal para ver un concierto de uno de los cabezas: Fatoumata Diawara, con solo cinco músicos tocando con ella. Comenzó con «Don do», y continuó con varios temas como «Kanou Dan Yen», la versión del «Sinnerman» de Nina Simone y la final «Bagnan». En medio dedicó un tema a Fela Kuti. Gran concierto de una gran artista.

Habíamos estado los últimos días con la duda de en qué consistiría el concierto de Asha Puthli, si tocaría algo más moderno o tiraría de sus hits de música disco. ¡Y tuvimos la suerte de que fue todo disco! Pudimos escuchar clásicos como «Peek-A-boo-Boogie», «Mister Moonlight», «Space Talk» y «I’m Gonna Dance». Una auténtica maravilla. Al salir, extasiados del concierto, subimos las escaleras para ver a Follakzoid, pero había cola y decidimos dejarlo para otro año.

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1 comentario

Helder Reigota Vidal 2 diciembre 2019 - 15 h 54 min

muito bom 🎭

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