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Entrevista a Anne Clark

por François Zappa

Escuchando la sarta de tonterías que durante tantas generaciones nos han hecho bailar, es difícil imaginar que el público una vez se movió al son de las profundas letras de la poeta inglesa Anne Clark. Desde 1982 con la publicación de su The Sitting Room nos ha contado sus historias y sus preocupaciones en una imprescindible colección de honestos discos. Será una de las principales razones por la que el 24 de agosto estemos en la belga ciudad de Ostende asistiendo a su actuación en el W-Fest.

—¿Qué artistas hicieron que te interesaras en la música electrónica? He leído que una de tus primeras influencias fue Giorgio Moroder, ¿verdad?

Bueno, sí, Giorgio Moroder estaba entre ellas, pero yo diría que Tangerine Dream, Roxy MusicDavid Bowie fueron mis más grandes influencias en lo que concierne a la música electrónica.

—Uno de tus primeros trabajos fue en una tienda de discos. ¿Has leído el libro (o visto la película) Alta Fidelidad? ¿Qué clase de empleada eras?

No, no he leído el libro ni visto la película. Trabajar en una tienda de discos era el trabajo de mis sueños cuando tenía catorce años (trabajaba allí los sábados). Cuando me ofrecieron un trabajo a tiempo completo, siendo ya más mayor, ¿cómo podía negarme? Especialmente ya que fue exactamente en la misma época en la que el Punk Rock estaba creciendo en Londres.

Creo que era una muy buena empleada. Podía aconsejar cualquier cosa, de Abba a Zappa.

—Si me pongo a pensar en la unión entre poesía y música electrónica, siempre me venís a la mente tú y Laurie Anderson. ¿Estabas interesada en su música? Creo que combinando ambos mundos las dos habéis llegado a resultados completamente diferentes.

Me encanta el disco Big Science de Laurie Anderson. Recuerdo el single «Oh Superman» y que llegó a los más alto de las listas de éxito inglesas. Hoy es inimaginable que algo tan experimental ¡fuera expuesto al público por la industria musical! El final de los setenta y los primeros ochenta fueron increíblemente apasionantes e innovadores. Desafortunadamente, la mayoría de los artistas más únicos e individuales no sobrevivieron el «barrido» de la New Wave a manos de la industria musical.

Creo que la participación de Laurie Anderson en la escena artística de Nueva York hizo que siempre alcanzase a una audiencia muy abierta y ecléctica.

—Tu primer álbum The Sitting Room, presenta en la cubierta una pintura de Dante Grabriel Rosetti, uno de los prerrafaelistas. Algo no muy común en un disco de música electrónica. ¿Era una forma para ti de empezar a anunciar tus intenciones poéticas ya desde la portada?

—¡Efectivamente! A la vez que estaba muy involucrada en el Punk y la New Wave, me encantaba la literatura y la poesía. Los artistas prerrafaelistas capturaron un elemento místico y amante de la naturaleza que siempre ha sido esencial para mí.

—Una curiosidad, en ese disco hay un tema titulado «Short Story (Party Mix!)», ¿hubo alguna vez otra mezcla o fue solo una broma interna?

¡Definitivamente era una broma interna!

—En tu segundo disco, Changing Places, colaboraste con Vini Reilly en la mitad de los temas. ¿Cómo surgió esta idea de hacer la mitad del álbum con David Harrow y la otra mitad con Vini? Yo soy un gran fan de su música, ¿qué nos puedes contar de la experiencia de trabajar con él?

—Como has observado en una pregunta anterior, siempre ha habido una intención poética, diversa y de amplio alcance en mi trabajo. No es puramente electrónico y nunca lo ha sido. Los elementos más «acústicos» son igualmente de importantes para mí, como mis siguientes discos y los arreglos de mis conciertos en directo muestran.

La música es sobre las emociones, son respuestas a circunstancias y eventos. Algunas veces esos sentimientos son ruidosos y explosivos. Otras veces son más silenciosos e íntimos. Los textos que estaba escribiendo en esa época necesitaban diferentes arreglos musicales. Algunos funcionaron con la electrónica de David Harrow pero también estaba buscando una colaboración más delicada. 

Era un gran fan de Vini Reilly e iba a tantos conciertos suyos como me era posible. Fue bastante simple, me acerqué a él después de un concierto y le pregunté si estaría interesado en colaborar. ¡Estuve muy contenta cuando accedió a hacerlo! Trabajar con él fue muy fácil. Rápido y espontáneo. ¡Grabamos todo en un día!

—Durante esos días, el hip-hop se fue haciendo cada vez más popular. ¿Estabas interesada en ese estilo de música? ¿O en sus letras?

Estuve completamente sorprendida cuando toqué en los Estados Unidos por el gran número de personas de color que había en la audiencia. La mayoría de chicos que estaban metidos en el mundo del rap y el hip-hop. Esa fue una increíble confirmación para mí. El rap ha tenido una mal imagen, justificable en un montón de casos, por su veneración de la violencia y la misoginia. De todas formas, hay un montón de cosas que están pasando si alguien se toma el tiempo para echar un vistazo de verdad. Además, siempre me ha encantado la cultura Afroamericana de la oración. Ha dado grandes contadores de historias, predicadores y políticos. Simplemente leer o escuchar a Martin Luther King Jr. es una de las más grandes experiencias del lenguaje y la comunicación.

—En el siguiente disco trabajaste con Virginia Astley, una artista que definitivamente debería haber tenido algo más de reconocimiento. ¿Cómo fue trabajar con ella?

Sí, completamente. Debería haber tenido más reconocimiento. Trabajar con ella fue también muy fácil y espontáneo. ¡Me encanta esa forma de trabajar!

—En ese disco, Joined up Writing, escribiste el tema “Weltschmerz.” El título hace referencia al sentimiento de melancolía y depresión sentido cuando te das cuenta de que el mundo alrededor de ti no es como te gustaría que fuese. ¿Dirías que es un sentimiento que ha sido frecuente en tu vida?

Extremadamente. Solía parecerme imposible el concebir que la gente no sintiera desesperación por lo que le hemos hecho al mundo y por lo poco que nos preocupamos los unos por los otros. Pero ahora me doy cuenta de que esa forma de pensar es la excepción, no la regla.

—En Pressure Points trabajaste con otro pionero de la música electrónica, John Foxx, otro músico que nos encanta en El Garaje. De nuevo nos gustaría saber cómo fue trabajar con él y si recuerdas algo especial de ese álbum.

Trabajar con John Foxx fue una experiencia maravillosa. Él ha sido otra gran influencia para mí.

Trabajar y colaborar con músicos es siempre algo único. Cada uno tiene su propio enfoque y personalidad. De hecho Quiet Man (el hombre tranquilo, como uno de sus temas) es un apodo muy apto para él. Su enfoque y personalidad eran muy tranquilas y reflexivas en el estudio.

—En Hopeless Cases, encontramos un tema llamado «Cane Hill» sobre el asilo mental en el que solías trabajar. Supongo que realmente debió impactarte. A propósito de esto, ¿cómo de biográficas consideras tus letras?

Totalmente biográficas. Espero que el texto capture las personalidades y caracteres no solo de los pacientes, también del edificio y su identidad.

Estos viejos «asilos» del siglo XIX son vistos ahora con incredulidad, pero creo que la intención original era buena. Realmente tenían la intención de ofrecer asilo y refugio a la gente. Cane Hill originalmente tenía su propia granja, iglesia, y comunidad en su interior. La decadencia del sistema de salud, las políticas y la explotación humana fueron la perdición de estos lugares. ¿Dónde encuentra refugio hoy la gente cuando sufren enfermedades mentales graves?

Just After Sunset fue un proyecto curioso en el que recitabas unos poemas del poeta clásico alemán Rainer Maria Rilke. ¿Cómo nació este proyecto? ¿Y qué nos puedes contar sobre el trabajar con Martyn Bates? ¿Te interesaba la música de Eyeless in Gaza?

Simplemente es una continuación de mi amor por la poesía. Rilke es un poeta de inconmensurable profundidad. Leer su trabajo es como un bálsamo para el espíritu. 

En cuanto a Martyn Bates y Eyeless in Gaza, creo que están entre los artistas más únicos e inspiradores de los setenta y ochenta. Ellos también alcanzan profundidades inconmensurables con el sonido y la voz.

—A propósito de esta pregunta, ¿qué poetas han influido en tu manera de escribir?

Rilke obviamente. Hay tantos que es imposible hacer una lista de todos. Yo diría que más bien han sido trabajos individuales más que los propios artistas en lo que concierne a la poesía. Libros, cine, pintura, teatro. Me encantaban J.G. Ballard, Ivan Turgenev, un montón de escritores de obras de no-ficción, la nature writing y la filosofía budista.

—Algunos de tus trabajos tienen un acercamiento más neoclásico, como por ejemplo The Law Is An Anagram Of Wealth de 1993 y Homage the silent inside. ¿Es algo que te interesaría volver a hacer en el futuro? ¿Cómo llegaste a este estilo de música?

No estoy segura de que definiría mi trabajo como neoclásico. Diría en cambio que es que una especie de sitio mínimo. «Menos es más». Estamos tan sobrecargados con todo que a veces simplemente quiero desnudar las cosas, volver a lo básico. Mantener las cosas puras y simples, sin ornamentos. Lo llamaría un enfoque más bien Zen.

—Vamos a ver a Implant en directo en noviembre e intentaremos entrevistarlos también. Pero antes nos gustaría preguntarte sobre tus colaboraciones con ellos?

Esa colaboración viene de hace bastante tiempo.

Paso un montón de tiempo en Bélgica y legué a conocer a Len y Jan. Es bastante divertido colaborar con gente de una forma más casual y menos exigente. ¡Creo que hicimos algunas cosas bonitas juntos!

—Tu último trabajo se llama Synaesthesia y en él hay remezclas de algunos de tus clásicos. Antes, en 1997 hubo otro disco con el mismo enfoque Wordprocessing. Para ti, ¿qué diferencias hay entre los dos proyectos?

Synaesthesia representa interpretaciones actuales de mi trabajo, como Wordprocessing hizo en su momento en 1997.

En esos momentos, me era imposible tocar en directo o trabajar en el estudio directamente con otros músicos, así que creo que fue una gran opción. Me encanta el enfoque que los productores tomaron,

—¿Qué pasó con el proyecto Past and Future Tense? ¿Vas a continuarlo?

Creo que de alguna manera Synaesthesia se ha encargado de eso. Puede ser algo que valga la pena considerar en el futuro.

—Supongo que estos dos últimos años han sido bastante difíciles para ti. ¿Te sientes más optimista ahora que parece que tu enfermedad y la pandemia han terminado?

Mi enfermedad nunca se irá. Podría volver en cualquier momento. Es una cosa con la que tienes que lidiar de la mejor manera en la que puedas. En cuanto a la pandemia ¿ha terminado? Quizás.

Me siento muy inspirada y no daré por sentado ningún momento de esta bonita vida. Es simplemente una pena que toda la avaricia, violencia y negatividad del mundo sean tan sobrecogedoras.

—¿Te gustó I’ll walk out into tomorrow, el documental sobre tu carrera?

Por supuesto que es un honor el tener un documental hecho sobre la vida y carrera de uno, pero su volviera a tener la oportunidad de nuevo, creo que me involucraría más y lo tomaría en una dirección diferente. 

—¿Conoces a Kae Tempest? Creo que tu influencia puede ser trazada en un buen montón de artistas, y elle podría ser une de ellos.

Conozco su nombre pero no conozco realmente su trabajo. No estoy segura de que sepa quién soy. 🙂

—Tu último trabajo es un tema para apoyar a la gente de Ucrania. ¿Cómo ha funcionado este proyecto hasta ahora? ¿Crees que los músicos deberían ser más activos políticamente?

Bueno, básicamente me di cuenta de que a la gente mayoritariamente no le importa una mierda. Como escribí en la nota de prensa, ya no es noticia. La gente en Europa está más preocupada de que le corten el gas y la electricidad. Después de decir eso, de todas formas, todavía hay mucha gente generosa en estos tiempos difíciles y realmente me gustaría darles las gracias. 

—También has escrito un tema llamado «Stop Brexit!» en el 2019. Ahora que, tristemente no lo hemos podido parar, ¿cómo ha afectado tu vida?

¡En un montón de formas! Por suerte tengo nacionalidad irlandesa, algo que hace algunas cosas más fáciles. 

Creo que es el acto más retrógrado que un país podría haber hecho. La Unión Europea está lejos de ser perfecta, eso es verdad, pero romper la relación de tus vecinos más cercanos de una forma tan agresiva es de una idiotez inimaginable.

Creo que todo es parte de una desestabilización y debilitación intencionada de Europa. Creo que Europa, tristemente, se hace menos influyente con cada día que pasa. Aunque el público inglés ha tenido lo que votó.

Esa gente que ha elegido el Brexit de verdad creía que iban a poner al Reino Unido de nuevo en el centro de la influencia mundial. En cambio el país es simplemente una broma. Mira el desastre de gobierno que tiene el Reino Unido. Incluso ahora que el idiota de Johnson se ha ido, está formado por el mayor grupo de corruptos y egoístas… imaginable.

—¿Qué podemos esperar en el futuro de Anne Clark? Estás trabajando en temas nuevo, ¿verdad?

De hecho, ¡es lo estoy haciendo! ¡Tengo planeado un proyecto muy excitante!

—¿Qué podemos esperar de tu concierto en el W-Fest? Será la tercera vez que actúas en el festival, ¿no?

¡Sí! ¡Siempre es un placer el estar ahí! Tocaré con mi alucinante banda de músicos. Con tres de ellos celebraré este año que llevan veinte años trabajando conmigo. ¡Ven a escuchar la música!

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