Sabemos que la composición y producción de los discos de Asseptic Room son procesos largos y duros como un parto, debido al carácter perfeccionista de su fundador Carlos Ruiz. El ex miembro de Dioxyde, junto a Mario González ha entregado este año su cuarto disco, titulado Deconstructor, y aunque el dúo había logrado llegar muy alto con su última obra, sin duda han conseguido superarse con este LP. Han pasado cinco años desde ese Extinction or Reawaken, un complejo tercer que presentaron en Madrid junto a Hocico. Carlos siempre se ha tomado su tiempo para entregar sus discos y, curiosamente, cinco años separan a cada uno de sus trabajos. Y así, en el 2011 publicó Visceralofobia y cinco años antes su ópera prima Morbid Visions, del 2006. Deconstructor ha sido publicado por el sello Advoxya en CD y lo puedes escuchar también en el Bandcamp del artista.
“El álbum refleja un proceso de transformación y reconstrucción dentro de la identidad sónica del proyecto” dice el texto de la página Bandcamp. Y es verdad que Deconstructor suena distinto a otros discos de la banda, más moderno en el buen sentido de la palabra, con una electrónica que suena a 2026. Por otra parte, los temas enganchan más aunque Carlos canta de la forma más brutal posible. Pasando a la revisión detallada, toda gran obra precisa de una intro y eso es “Chants”, el tema que nos introduce perfectamente en la atmósfera del disco, propulsado por unos tambores aporreados con furia y unos gritos victoriosos. Entramos ya en materia con “Final Bottle”, una composición con ritmo pesado, intensa y realmente terrorífica. Ya se ve algunos detalles novedosos en la producción y el tema tiene un estribillo fantástico, con un toquecillo épico. Sin duda, uno de los grandes temas del disco. Más bailable es la apabullante “Deconstructor” con una interesante producción, sonidos industriales y una intensidad que va creciendo poco a poco. En “Faceless” nos encontramos pianos dramáticos y coros celestiales que sirven de introducción a este tema de ritmo pesado y opresivo. El remix de “Golem” tiene sonidos industriales, un Carlos que entrega una potentísima interpretación y un toque inquietante gracias a unos sonidos que parecen sirenas. En “Don’t Stab Me” vuelve a brillar la producción; realmente el dúo consigue crear un sonido propio gracias a ritmos casi militares, un toque épico en el uso de sintes, una pizca de industrial y un acabado moderno. Este es además uno de los temas más pegadizos. De “Estigia” destaco la sofocante atmósferas conseguida de nuevo con unas voces que inspiran terror. “Oppression” suena más dark electro y es un tema agresivo en el que Carlos casi parece un cantante de metal. “Somos Piezas” sería un buen single: es pegadizo, tiene una interpretación furiosa y una producción apabullante. “Synthetic Dreams” es un tema lento y dramático con teclados evolventes y elegantes mientras que “Slavetanz” es una de las composiciones cantadas en castellano con ritmo pesado, detallada producción y mucha épica. “Through the whispers” es más industrial, muy oscura y potente. En “Shame and forgiveness” continúa la oscuridad con otra gran producción. Llegamos al final con “Debris of the Self” con ritmo bailable y también muy pegadiza. Y si os habéis quedado con ganas de más, hay dos bonus, la agresiva “Exitless Room” y la corta pero intensa “The Other side”. Deconstructor es el mejor disco que podía publicar Asseptic Room hoy en día, y eso ya es decir bastante.
