Fotos: Miguel Silva
En el videojuego Life Is Strange, el personaje principal, Max Caulfield, puede retroceder en el tiempo, y esta habilidad es clave para revivir una situación de distintas formas y así progresar en la historia. Justo en esto pensé cuando estaba en la última edición del Ombra: lo bien que me hubiera venido poder retroceder en el tiempo para poder ver otro de los interesantes y exclusivos conciertos que se celebraban a la vez. Además estos solapes son mas dolorosos que en otros festivales porque nunca sabes si podrás volver a ver a la banda que te perdiste, ya que algunas rara vez giran por esta parte del mundo. Por eso, en esta crónica también os hablaré ligeramente de lo que me también hubiera visto si fuese el personaje principal en ese juego de Square Enix llamado Life Is Strange.

Foto: Kent Wang
Llegué a Les Tres Xemeneies poco antes de las cuatro de la tarde, cuando todavía no habían abierto las puertas. Esperando se encontraba nuestro colega de Other Voices, hablando con el músico Nightcrawler, que fue uno de los artistas que pudimos ver disfrutar de los conciertos. Tras entrar y sorprenderme al ver de cerca esas tres chimeneas que son parte de la silueta de Barcelona, me dirigí al Ombra Stage, que resultó ser una carpa. Este escenario, lo que perdía en espectacularidad, lo ganaba en funcionalidad. Cumplía bien como escenario grande desde el que puedes ver bien el concierto desde cualquier sitio y además contó con muy buen sonido. El primer artista que actuó allí fue Mauri, un clásico de la escena que, aparte de los discos que ha grabado con su nombre, fue parte de Fluxus, el dúo que formó con Pedro Peñas y Robles. Mauri presentó un set bastante variado, con partes más industriales y otras más cercanas al IDM. Entre los temas, reconocimos el “Center Warped (Version 2)” que aparecía en el fantástico recopilatorio A Novak Product. Puso voces en algún tema, y tras una parte central más experimental volvió a un rollo más bailable y oscuro. Terminó por todo lo alto.
Yvgoslavia tocaban a la vez en el escenario Operator y, los hubiéramos visto si no hubiéramos gozado de su concierto en el Fotomatón hace escasos meses. Su disco publicado por Oráculo es muy recomendable.
De camino de la carpa al interior de la Xemeneies me encontré con los food tracks, y una carpa para sentarte con mesas y un bar central que fue muy útil entre conciertos para descansar los pies y charlar con esos amigos que solo ves una vez al año. A la altura de la entrada estaba la zona de baños y al final un tren de la bruja que tuvo bastante éxito. Normal, pocas veces te puedes subir en una atracción así al son del primer disco de Silver Tears. Nada más entrar en lo que era una fábrica, te encontrabas el escenario Megabreakz , que no estaba operativo ese día pero en el que había gente probando modulares. Tenía prisa por llegar al escenario Operator así que no pude investigar mucho. Al llegar al primer piso comprobé que este año Ombra había conseguido superarse en el plano artístico y cada rincón del las chimeneas tenía algún detalle, algo que mejoraba la experiencia. Desde un divertido mural dedicado al san Dark Vektor, (que no se perdió ningún concierto) a exposiciones de nuestra amiga Cristina del Barco. O lo que no me esperaba, una instalación de mi amigo Juan Manuel Prieto, que presentaba un extraño artilugio creado a partir de cosas encontradas en la calle que además proporcionaba banda sonora a la sala en la que estaba expuesto. Este piso superior albergaba el Market con varias tiendas donde dejarnos los dineros y stands de Oráculo y Industrias Complexx.
Aunque siempre priorizo ver a artistas a los que no he podido ver antes, como buen fan de Aux Animaux no quería perdérmela. Empezó
con su aterradora introducción con el theremín y sus hechizantes bailes. Era la segunda vez que veía a la artista residente en Suecia ya que abrió para Kontravoid hace un año. Tras la intro, comenzó con sus temas más bailables que tuvieron muy buena respuesta del publico cautivado ya por la magnética presencia de Gözde Düzer y los extraños sonidos del instrumento creado por León Teremin. Con este realizó la escalofriante entrada de “Lost Souls”, uno de los momentos de concierto con una interpretación que nos puso los pelos de punta. Le dedicó “Demonizer” (el single que grabó con Dancing Plague) y un sonoro “Fuck you!” a su tóxico ex y nos mostró la rabia que todavía debe sentir. No quiero terminar su crónica sin comentar que además cantó muy bien y que su profunda voz es, sin duda, su mayor fuerte. Estará en Madrid tocando a primeros de febrero, no os la perdáis.
Espero tener la oportunidad de ver a los franceses Jesus Lives in Vegas en el futuro que tocaban a la vez en el escenario Ombra
No conocía a Angst4 y me pareció que dieron un concierto muy sólido. Es una banda alemana formada por músicos veteranos que ha publicado un par de casetes y un álbum bastante interesante llamado Die erste Angst, La formación consiste en bajo, teclados y voz y su repertorio se mueve entre temas bailables y otros cercanos a la parte mas introvertida de Joy Division. Me sorprendieron con su entrega en directo, el buen hacer del teclista y por algunas inquietantes atmosferas. Y aunque son claras sus influencias ochenteras, consiguen sonar originales y personales. Entre otros temas sonaron la pasional “Alles”, de su último single y la atmosférica “Dazwischenmensch” del mencionado Die Erste Angst. Era la primera vez que tocaban fuera de España y escuchando las opiniones posteriores deberían volver lo antes posible. Terminaron con uno de sus mejores temas: “Ein Bild”.
De Sansibar tengo algunos discos y hubiera sido una opción muy adecuada para la hora.
Pasamos al escenario pequeño para ver la actuación de Mode in Gliany uno de los artistas que más ganas tenía de ver. El músico francés tiene una amplia discografía de temas melancólicos como una playa de Bretaña y ha colaborado con muchos sellos. Salió con guitarra, cantó de forma melancólica y nos maravilló con un buen puñado de temas pasionales. Para la segunda mitad del concierto contó con Irene de Milo a las voces, una intérprete que me sorprendió con su fuerza y que se desenvolvió perfectamente entre los temas más atmosféricos pero también los más bailables, todos ellos profundamente intensos. La próxima vez que vea en directo a Mode in Gliany espero haber podido zambullirme mas en su discografía. Sin duda, vale mucho la pena.
Schicksal ganó simplemente siendo él mismo y apostando por un live de sonido clásico que rara veces puedes encontrarte. Ya desde la inicial “Fate” nos conquistó y puso a toda la sala a bailar como locos con su sonido New Beat y sus movimientos mesiánicos. Entre sus temas clásicos nos obsequió unas cuantas versiones, “Sato Sato” de DAF y una de Nitzer Ebb que, evidentemente reconocí pero en el momento me olvidé de apuntar el nombre. De su cosecha escuchamos una agresiva “Deceived” y algún tema nuevo que no desentonó. El publico disfrutó del concierto que terminó con las míticas “24 Hours” y “Body Beat”, con una sala completamente entregada.
Eschalon repartieron lo que te podías esperar de la unión de Orphx con Ancient Methods: contundencia, oscuridad y un perfecto broche de oro para la primera jornada. Ancient Methods, uno de los DJs más afines al festival, también se había ocupado de la jornada inaugural a la que no pude asistir. La unión de los tres productores ha dejado atrás dos impresionantes discos y su directo no le va a la zaga, repleto de furia, sonidos apocalípticos y mucha intensidad. Tras su actuación me largué al hotel ya que el sábado iba a ser una jornada muy larga
A la vez estaba el gran Boris Divider, al que hubiéramos visto bien a gusto y que gustó mucho a algunos de mis amigos.
